domingo, 30 de mayo de 2010

De la Ciudad al Campo. Por Elena G. de White / Sección 4

Sección 4 / El Trabajo en las Zonas Rurales

La tierra suplirá nuestras necesidades

"Si se cultiva la tierra, ella proveerá, con la bendición de Dios, para nuestras necesidades. No tenemos que desanimamos en cuanto a las cosas temporales en virtud de fracasos aparentes ni debiéramos descorazonamos a causa de la tardanza. Debiéramos trabajar el suelo alegre, esperanzada y agradecidamente, estando persuadidos de que la tierra encierra en su seno ricas provisiones para el obrero fiel, provisiones más preciosas que oro y plata. La mezquindad que se le atribuye a un testimonio falso. Con un cultivo adecuado e inteligente, la tierra entregará sus tesoros para provecho del hombre. Las montañas y las colinas están cambiando; la tierra se está envejeciendo como ropa de vestir; empero la bendición de Dios que tendió mesa para su pueblo en el desierto no cesará jamás.

"Tiempos solemnes hay delante de nosotros y existe gran necesidad de que las familias salgan de las ciudades y se internen en el campo, a fin de que la verdad pueda llevarse a los vallados así como a los caminos de la tierra. Mucho dependen de que se tracen nuestros planes de acuerdo con la palabra del Señor y se lleven a término con perseverante energía. Depende más de la consagrada actividad y perseverancia que del genio y del estudio de los libros. Todos los talentos y las aptitudes otorgadas a los agentes humanos, si no se usan, son de escaso valor.

"Un regreso a los métodos más sencillos será apreciado por los niños y los jóvenes. El trabajo en la huerta y en el campo constituirá una variación agradable en la cansadora rutina de las lecciones abstractas, a las cuales sus jóvenes inteligencias no debieran jamás ser limitadas. Esta variación será especialmente valiosa para el niño nervioso que encuentra en los libros lecciones agotadoras y difíciles de recordar. Hay para él salud y dicha en el estudio de la naturaleza y las impresiones hechas no desaparecerán de su mente, por cuanto estarán asociadas con objetos que se hallan constantemente ante sus ojos" (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 445; 1900).

Un pedazo de tierra y un hogar cómodo

"Se ha de hacer que la tierra rinda su productividad; con todo, sin la bendición de Dios no podría, de suyo, hacer nada. En el principio Dios contempló todo lo que había hecho y dijo que era buena en gran manera. A consecuencia del pecado la tierra fue maldita. Pero, ¿ha. de multiplicarse esta maldición por el aumento del pecado? La ignorancia está haciendo su obra funesta. Siervos perezosos están acrecentando el mal a causa de sus hábitos ociosos. Muchos no están dispuestos a ganarse el pan con el sudor de su frente y se niegan a cultivar la tierra. Pero la tierra oculta bendiciones en sus profundidades para los que tienen el valor, la voluntad y la perseverancia para recoger sus tesoros. Los padres y las madres que poseen un pedazo de tierra y un hogar cómodo son reyes y reinas.

"Muchos agricultores no han obtenido utilidades proporcionadas de sus tierras debido a que emprendieron ese trabajo como si fuese una ocupación degradante; no ven que hay en él una bendición para sí mismos y para sus familias. Todo lo que pueden discernir es un estigma de servidumbre. Sus huertos son descuidados, las mieses no se almacenan en el momento debido, y se hace un trabajo superficial en el cultivo de la tierra" (La Educación Cristiana, págs. 348,349; 1894).

El cultivo de frutas y verduras y la crianza de aves

"En esta región hay una gran porción de tierra desocupada. Algunos miembros de nuestro pueblo que viven en la atmósfera envenenada de las ciudades, harían bien en conseguir unas pocas hectáreas de esta tierra. Para mantenerse, podrían cultivar frutas y verduras y criar aves. El sanatorio le compraría gustosamente huevos y verduras. Me agradaría que se iniciara alguna empresa semejante. Los padres y los hijos recibirían una gran bendición si abandonaran las ciudades perversas y contaminadas, y fueran al campo" (Carta 63; 1904).

La vida en el campo es una bendición para los pobres

"Si los pobres que atestan hoy las ciudades encontrasen casas en el campo, podrían no sólo ganarse la vida, sino recobrar la salud y gozar de la felicidad que ahora desconocen. Rudo trabajo, vida sencilla, estricta economía, y a menudo penalidades y privaciones, es lo que les tocaría, pero ¡qué bendición sería para ellos dejar la ciudad, con sus solicitaciones al mal, sus alborotos y sus crímenes, su miseria y su impureza, para saborear la tranquilidad, la paz y la pureza del campo!

"Si a muchos de los que viven en las ciudades y que no tienen ni un metro cuadrado de hierba que pisar, y que año tras año no han mirado más que patios sucios y estrechos callejones, paredes de ladrillo y pavimentos, y un cielo nublado de polvo y humo, se les llevara a algún distrito rural, en medio de campos verdes, de bosques, collados y arroyos, bajo un cielo claro y con aire fresco y puro, casi les parecería estar en el paraíso.

"Apartaos así del contacto de los hombres y de la dependencia de ellos, y alejados de los ejemplos, las costumbres y el bullicio, corruptores del mundo, se acercarían más al corazón de la naturaleza. La presencia de Dios sería para ellos cada vez más real. Muchos aprenderían a depender de Él. Por medio de la naturaleza oirían la voz de Dios hablar de paz y amor a su corazón, y su mente, alma y cuerpo corresponderían al poder restituyente y vivificador" (El Ministerio de Curación, págs. 143,144; 1905).

Fundación de las industrias para las familias

"Los creyentes que viven en las ciudades tendrán que trasladarse al campo, a fin de salvar a sus hijos de la ruina. Será necesario fundar industrias que proporcionen trabajo a estas familias. Los dirigentes del colegio de ......... y de ............ deberían estudiar las posibilidades de que estas instituciones instalen dichas industrias, a fin de que los miembros de nuestro pueblo que desean abandonar las ciudades, puedan adquirir hogares modestos sin hacer grandes desembolsos, y que también puedan encontrar trabajo. Ambas instituciones ofrecen perspectivas favorables y alentadoras para el desarrollo de este plan. Se las debe analizar.

“Hasta que no se haya comenzado esta obra, no es posible especificar todo lo que debe hacerse. Orad por este asunto, recordando que Dios dirige el timón, y que él guía el desarrollo de las diversas empresas. Cuando en un determinado lugar se dirige apropiadamente la obra, ello es una lección objetiva para otros lugares.

Al realizar la tarea no se debe aplicar un criterio estrecho ni egoísta. El trabajo debe partir de una base sencilla y sensata. Todos deben aprender que no basta con aseverar que creen en la verdad, sino que deben ejemplificarla en la vida diaria" (carta 25; 1902).

Fábrica de alimentos saludables

“Aquí —Abonadle— se debería establecer una industria de alimentos saludables relacionada con el colegio. Dios me ha indicado que los padres pueden hallar trabajo en esta industria y enviar a sus hijos al colegio. Pero todo debe ser hecho con la mayor sencillez. No debe haber extravagancia en ningún aspecto. Es necesario realizar una obra sólida, porque de lo contrario los resultados dejarían mucho que desear'' (Australasian Union Conference Record, 28 de julio de 1899).


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De la Ciudad al Campo. Por Elena G. de White / Secciones 5 y 6

Sección 5 / Preparación para la Crisis que Provocarán las Leyes Dominicales

Nos esperan tiempos difíciles

“No debemos ubicamos donde seamos forzados a estar en contacto con quienes no honran a Dios... Pronto surgirá una crisis con respecto a la observancia del domingo...

"El partido del domingo se está fortaleciendo en sus pretensiones falsas, y esto significa opresión para los que decidan guardar el sábado del Señor. Debemos ubicamos en un lugar donde podamos cumplir plenamente con el mandamiento del sábado. El Señor declara: 'Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna' (Éx. 20:9,10). Y debemos tener cuidado de no colocarnos en un lugar donde será difícil para nosotros y nuestros hijos observar el sábado.

“Si en la providencia de Dios podemos conseguir lugares lejos de las ciudades, el Señor quiere que lo hagamos. Nos esperan tiempos difíciles " (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 412; 1908).

"Cuando el poder con el que se inviste a los reyes a aliado de lo bueno, ello se debe a que el que lleva la responsabilidad está bajo la influencia divina Cuando el poder está aliado con la maldad, está ligado con los instrumentos satánicos, y obrará para destruir a los que son propiedad del Señor. El mundo protestante ha establecido un día de reposo idolátrico en el lugar donde debería estar el sábado de Dios, y va en pos de las pisadas del papado. Por esta razón veo la necesidad de que las familias del pueblo de Dios, se trasladen fuera de las ciudades a lugares apartados del campo, donde puedan cultivar la tierra y cosechar los productos que ellas mismas siembren. De este modo podrán criar a sus hijos con hábitos sencillos y saludables. Veo la necesidad de apresurarse a fin de tener todas las cosas dispuestas para la crisis" (Ibíd.., 1897).


Sección 6 / Las Instituciones como Centros de Colonización

No debemos formar colonias

“El señor desea que en nuestros días su pueblo se disperse por toda la tierra. No debe agruparse en colonias. Jesús dijo: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura' (Mar. 16:15). Cuando los discípulos cedieron a su deseo de permanecer agrupados en Jerusalén, Dios permitió que fueran perseguidos, y tuvieron que dispersarse por todas las regiones del mundo habitado.

“Durante muchos años nuestro pueblo ha recibido mensajes de advertencia y exhortación, a través de los cuales se lo ha instado a salir al gran campo de labor del Maestro para trabajar abnegadamente en favor de las almas" (Testimonies, tomo 8, pág. 215; 1904).

Trabájese en comunidades dispersas

“Muchos de los miembros de nuestras iglesias grandes hacen muy poco o comparativamente nada. Podrían realizar una buena obra si, en vez de hacinarse, se dispersasen por lugares donde todavía no ha penetrado la verdad Los árboles plantados en forma demasiado apretada, no prosperan. El jardinero los transplanta para que tengan lugar donde crecer, y que no queden atrofiados y enfermizos.

La misma regla surtiría efecto en nuestras iglesias grandes. Muchos de los miembros están muriendo espiritualmente porque no se hace precisamente esto. Se están volviendo enfermizos y deficientes. Transplantados, tendrían un lugar donde crecer fuertes y vigorosos.

“No es el propósito de Dios que sus hijos formen colonias o se establezcan juntos en grandes comunidades. Los discípulos de Cristo son sus representantes en la tierra, y Dios quiere que estén dispersos por todo el país, en pueblos, ciudades y aldeas, como luces en medio de las tinieblas del mundo. Han de ser misioneros para Dios, que por su fe y sus obras atestigüen que se acerca la venida del Salvador" (Joyas de los testimonios, tomo 3, págs. 248,249; 1904).

Lugares que ofrecen posibilidades de trabajo

"Los miembros laicos de nuestras iglesias pueden realizar una obra que hasta ahora apenas ha sido iniciada por ellos. Nadie debe trasladarse a lugares nuevos simplemente por obtener ventajas mundanales; sino que donde hay oportunidades de ganarse la vida, deben entrar familias bien arraigadas en la verdad, una o dos familias por lugar, para trabajar como misioneros. Deben sentir amor por las almas, preocupación por trabajar en su favor, y deben estudiar la manera de llevarlas a la verdad, pueden distribuir nuestras publicaciones, celebrar reuniones en sus casas, llegar a conocer a sus vecinos e invitarlos a venir a esas reuniones. Así harán brillar su luz por las buenas obras" (Id; págs. 249; 1904).

No os dejéis seducir por las ventajas que ofrecen nuestras instituciones

“Los que se sienten inclinados a radicarse cerca de nuestra casa editora, o del sanatorio y el colegio que poseemos en Takoma Park deberían pedir consejo antes de trasladarse.

"A los que consideran que Mountain View es un lugar conveniente para vivir, porque allí está establecida la Pacific Press, yo les digo: Mirad hacia otras partes del mundo que necesitan recibir la luz que os ha sido confiada. Recordad que Dios ha dado a cada hombre su obra. Elegid alguna localidad donde tengáis oportunidad de hacer brillar vuestra luz en medio de la oscuridad moral.

“Siempre ocurre que cuando se establece una institución en cierto lugar, muchas familias desean ir a vivir cerca de ella. Así sucedió en Battle Creek y en Oakland y, hasta cierto punto, casi en todos los lugares tenemos colegios o sanatorios” (Fundamentáis of Christian Education, págs. 494,495; 1904).

No establezcamos centros como Jerusalén

"Nuestro pueblo no debe ...considerar que...... es un centro como Jerusalén. El hecho de que cierto número de hermanos haya sido llamado a ese lugar para trabajar en la obra de publicaciones, no debe inducir a los demás a pensar que es apropiado que allí se establezca un gran número de familias adventistas. Y todos los que trabajan en la oficina deben estar dispuestos a partir, si Dios los llama a algún otro lugar (Manuscrito 148; 1905).

"No os agrupéis en un solo lugar, incurriendo en el mismo error que en Battle Creek. Hay centenares de lugares que necesitan recibir la luz que Dios ha dado" ( Fundamentáis of Christian Education, pág. 495; 1904).

Permaneced en las iglesias pequeñas —Abrid nuevas escuelas

"Muchas familias que, con el fin de educar a sus hijos, se trasladan a lugares donde están establecidas nuestras escuelas mayores, prestarían mejor servicio al Maestro quedándose donde están. Deberían animar a la iglesia de la cual son miembros a establecer una escuela primaria donde los niños de su seno podrían recibir una educación cristiana completa y práctica. Sería inmensamente mejor para sus hijos, para sí mismos y para la causa de Dios, si se quedaran en las iglesias menores donde es necesaria su ayuda, en vez de ir a las iglesias mayores donde, debido a que no se los necesita están en la constante tentación de caer en la inactividad espiritual.

“Donde quiera que haya algunos observadores del sábado, los padres deben unirse para proveer un lugar apropiado para una escuela diurna donde sus niños y jóvenes puedan ser instruidos. Deben emplear un maestro cristiano que, como misionero consagrado, eduque a los niños de tal manera que los induzca a llegar a ser misioneros..." (Consejos para los maestros, págs. 165,166; 1913).

Lo que deben sentir los ángeles

“Pienso en lo que deben sentir los ángeles al ver que se acerca el fin, y que los que pretenden conocer a Dios y a Jesucristo a quien él ha enviado, se agrupan en comunidades, asisten a las reuniones y se sienten desanimados e insatisfechos cuando no se les predica lo suficiente como para que se beneficien sus almas y se fortalezca la iglesia; mientras que en realidad no están haciendo absolutamente nada" (Carta 16e; 1892).

Creced y extendeos; pero no en un solo lugar

"Se anima a la gente a establecer en Battle Creek, y pagan su diezmo y prestan su influencia para edificar una moderna Jerusalén que no responde al plan de Dios. Al hacerlo se priva a otros lugares de los beneficios que debieran recibir. Creced y extendeos, sí, pero no en un solo lugar. Salid y fundad centros de influencia donde nada o casi nada se ha hecho. Poned fin a esta concentración; difundid los rayos salvadores de la luz, e iluminad los rincones entenebrecidos de la tierra" (Testimonios para los Ministros, págs. 254,155; 1895).



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De la Ciudad al Campo. Por Elena G. de White / Sección 7

Sección 7 / Guiados por la Providencia Divina

Cuando Dios abra el camino

“Ha llegado el tiempo cuando, a medida que Dios abra el camino, las familias deberían salir de las ciudades. Los niños deberían ser llevados al campo. Los padres deberían conseguir un lugar tan apropiado como lo permitan sus recursos. Aunque la casa sea pequeña, debe estar rodeada por un terreno que pueda ser cultivado" (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 413; 1903).

Dios ayudará a su pueblo

"Los padres pueden conseguir afeas pequeñas en el campo, con terreno de cultivo, donde sea posible tener huertos para cultivar verduras y frutos pequeños, con el fin de reemplazar la carne que tanto contamina la sangre vital que circula por las venas. En esos lugares los niños no estarán rodeados por las influencias corruptoras de la ciudad. Dios ayudará a su pueblo a encontrar tales lugares fuera de las ciudades" (Ibíd.; 1902).

Hay que ayudar a abrir el camino

"A medida que transcurra el tiempo, cada vez será más necesario que nuestro pueblo salga de las ciudades. Durante años hemos recibido la instrucción de que nuestros hermanos y hermanas, y especialmente las familias con hijos, deberían planear salir de las ciudades a medida que puedan hacerlo. Muchos tendrán que trabajar laboriosamente para ayudara abrir el camino. Pero hasta que sea posible salir, durante el tiempo que permanezcan en ellas, deberían ocuparse activamente en el trabajo misionero, por muy limitada que sea su esfera de influencia" (Ibíd.; 1906).

Consejo y advertencia a los que se proponen salir de las ciudades

"Hermano mío, su carta me dice que en Battle Creek hay muchos que están decididos a salir de ese lugar. Existe una gran necesidad de que ahora se lleve a cabo tal cosa. Los que por fin han decidido salir, que no lo hagan en forma apresurada como respuesta a un movimiento de agitación, en forma imprudente, o de un modo tal que después tengan que arrepentirse profundamente de haber salido...

"No deben realizarse movimientos imprudentes motivados por el consejo de salir de Battle Creek. No hagáis nada sin buscar la sabiduría de Dios, quien ha prometido darla libremente a todos los que se la pidan, sin reconvenir a nadie. Todo lo que se pueda hacer es aconsejar e informar, y luego dejar que actúen bajo la dirección divina y enteramente dispuestos a conocer a Dios y a obedecerle.

“Me siento preocupada cuando considero que puede ser que haya incluso algunos de nuestros profesores que necesitan el equilibrio proporcionado por el juicio sólido. Los mensajeros que llevan el mensaje de la misericordia a nuestro mundo, que cuentan con la confianza del pueblo, serán buscados como consejeros. Aquellos hombres que no poseen una experiencia en la vida práctica, deben actuar con mucho cuidado porque corren el riesgo de aconsejar sin saberlo lo que sus consejeros pueden inducir a otros a llevar a cabo.

El don de aconsejar

"Algunos hombres comprenden claramente los problemas y tienen habilidad para aconsejar. Esto es un don de Dios. En los momentos cuando la causa de Dios necesita palabras certeras, solemnes y sólidas, pueden hablar en forma tal que las mentes perplejas y en oscuridad lleguen a captar como un repentino rayo de luz la conducta que deben seguir [y eso constituirá la respuesta a las preguntas] que los han mantenido perplejos y los han desconcertado durante semanas y meses mientras estudian el problema Se produce un esclarecimiento, una iluminación del camino que está delante de ellos, porque el Señor ha dejado brillar su luz, y ellos ven que sus oraciones son contestadas y que su camino se ilumina. Pero puede ser que se den consejos imprudentes, que solo digan que deben salir de Battle Creek, a pesar de que no haya nada claramente definido con respecto a la ventaja espiritual que podrían lograr para sí mismos o para otros al hacer el cambio.

Considerad cuidadosamente todo movimiento

“Que todos tomen el tiempo necesario para realizar cuidadosas consideraciones, para que no sean como el hombre de la parábola que comenzó a edificar y luego fue incapaz de terminar. No debe realizarse ningún movimiento sin considerar cuidadosamente ese movimiento y sus resultados; todo debe ser tenido en cuenta... A cada hombre se le dio su obra de acuerdo a con sus diversas habilidades. Por lo tanto no debe actuar con vacilación sino con firmeza, y sin embargo confiando humildemente en Dios.

“Puede haber personas que se apresuren a hacer una cosa, y que se comprometen en negocios acerca de los cuales no saben nada. Dios no quiere que se haga esto. Pensad con sinceridad y oración, y estudiad la Biblia cuidadosamente y con oración, teniendo la mente y el corazón despiertos para oír la voz de Dios... Comprender la voluntad de Dios constituye una gran cosa...

Se necesitan planes bien definidos

"Me dirijo a la iglesia de Battle Creek para que actúe de acuerdo con los consejos dados por Dios. Es necesario que muchos salgan de Battle Creek, y sin embargo también es necesario que tengáis planes definidos acerca de lo haréis cuando salgáis de Battle Creek. No salgáis apresuradamente sin saber lo que estáis haciendo... Ojalá que haya generales, hombres sabios y considerados, hombres bien equilibrados, que sean consejeros seguros, que comprendan la naturaleza humana, y que sepan como dirigir y aconsejar el temor de Dios.

Los peligros de la nueva experiencia

"He visto que hay peligros que amenazan toda nueva experiencia de la iglesia, porque algunos oyen las cosas con un espíritu muy obcecado. Mientras algunos profesores pueden ser enérgicos y eficientes en la enseñanza de acuerdo con las doctrinas bíblicas, puede ser que no todos sean hombres dotados de un conocimiento de la vida práctica, debido a lo cual no podrían aconsejar con seguridad y sin peligro a las mentes perplejas. No disciernen la situación difícil que necesariamente aquejará a cada familia que ha de realizar un cambio. Por lo tanto, todos sean muy cuidadosos en lo que dicen; si no conocen el parecer de Dios en algunos asuntos, nunca hablen acerca de lo que suponen o adivinan. Si no saben nada definido, díganlo así, y dejen que la persona confíe plenamente en Dios. Órese mucho, y aún con ayuno, para que nadie actúe en la oscuridad, sino que avance en la luz así como Dios está en la luz...

Hágase todo con orden

"No se haga nada en forma desordenada para que no se produzcan grandes pérdidas ni se sacrifiquen las propiedades a causa de discursos ardientes e impulsivos que despiertan un entusiasmo que no está de acuerdo con la voluntad de Dios; para que una victoria que es esencial que se obtenga no se convierta en derrota por falta de una moderación adecuada, de proyectos adecuados, de principios sólidos, y de propósitos definidos. En este asunto debe haber una dirección sabia, y todos deben actuar bajo la dirección de un Consejero sabio e invisible, el cual es Dios. Habrá instrumentos que son humanos, que lucharán por el dominio, y se efectuará una obra que no llevará la rúbrica de Dios. Ahora quiero rogar que cada persona no se vuelva con demasiada intensidad y confianza hacia los consejeros humanos, sino que busque fervorosamente a Dios, Aquel que es sabio en consejos. Someted todos vuestros caminos y vuestra voluntad a los caminos de Dios y a la voluntad de Dios...

Los resultados de una acción apresurada

“Si algunos actúan apresuradamente y salen de Battle Creek, y luego se desaniman, no se culparán así mismos por haber actuado imprudentemente, sino que culparán a otros diciendo que los obligaron a obrar en esa forma Todo su desconcierto y su derrota serán atribuidos a aquellos que no deberían ser acusados...

“Ahora, justamente ahora, es el tiempo cuando los peligros de los últimos días se amontonan junto a nosotros, y por eso necesitamos hombres sabios como consejeros, no hombres que piensan que su deber consiste en crear agitación y desorden sin ser capaces de dar consejos oportunos ni organizar y disponer para que después de cada brote de entusiasmo, de la confusión surja el orden, y haya descanso y paz por la obediencia a la Palabra de Dios. Que cada hombre ocupe el lugar que le corresponde para que realice algún trabajo para el Maestro, de acuerdo con sus diversas habilidades...

"¿Cómo se realizara esto? Jesús quien os ha comprado con su sangre preciosa, y cuyos siervos y propiedad sois, ha dicho: ‘Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga' (Mat. 11 29,30). Si todos acuden a Jesús dispuestos a ser enseñados, con corazones contritos, entonces sus mentes estarán en condición de ser instruidas y de aprender de Jesús y de obedecer sus órdenes...

Exponed todos los planes delante de Dios

"No podemos tener una fe débil ahora; no podemos estar seguros con una actitud descuidada, indolente y perezosa. Hay que utilizar hasta el último ápice de habilidad, y hay que pensar en forma aguda, serena y profunda. La sabiduría de ningún instrumento humano es suficiente para trazar planes y proyectos en este tiempo. Exponed cada plan delante de Dios con ayuno, y humillando el alma delante del Señor Jesús, y encomendad vuestros caminos al Señor. La promesa segura es que dirigirá vuestras sendas. Él posee recursos infinitos. El Santo de Israel. quien llama por su nombre a las huestes del cielo, y mantiene las estrellas en su lugar, os cuida individualmente...

"Quisiera que todos pudiesen comprender las posibilidades y las probabilidades que están al alcance de los que esperan que su eficacia venga de Cristo y los que afirman en Él su confianza. La vida que se oculta con Cristo en Dios siempre tiene un refugio; puede decir Todo lo puedo en Cristo que me fortalece' (Fil. 4:13) (Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 414-418: 1893).



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De la Ciudad al Campo. Por Elena G. de White / Secciones 8 y 9

Sección 8 / Nuestras Instituciones deben Ubicarse Lejos de las Zonas muy Pobladas

Lugares apropiados para establecer funciones

"Todavía se da esta instrucción: 'Salid de las ciudades. Estableced vuestros sanatorios, escuelas y oficinas lejos de los centros de población'. Ahora hay muchos que prefieran quedar en las ciudades, pero dentro de poco llegará el tiempo cuando todos los que desean evitar ver y oír el mal se trasladarán al campo, porque la maldad y corrupción aumentarán a tal grado que la atmósfera misma de las ciudades parecerá estar contaminada" (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 409; 1907).

Como evitar la tentación y la corrupción

“Algunas personas se han preguntado por qué deberíamos trasladar nuestra casa editora de Oakland a Mountain View. Dios ha exhortado a su pueblo a abandonar las ciudades. Los jóvenes relacionados con nuestras instituciones no deben estar expuestos a las tentaciones y a la corrupción que existe en las grandes ciudades. Mountain View parece ser un lugar apropiado para establecer la casa editora "(Manuscrito 148; 1905).

Nos esperan tiempos difíciles

"Este desastre [El incendio del edificio de la Review and Herald] puede producir un cambio definido en este asunto. Espero que nuestros hermanos presten atención a la lección que Dios está tratando de enseñarles, y que no vuelvan a edificar la casa editora en Battle Creek Dios no quiere que nos establezcamos en las ciudades, porque nos esperan tiempos muy tormentosos" (Carta 2; 1903).

Dónde se puede enseñar a los jóvenes con mayor eficacia

“Dios ha advertido una vez tras otra que nuestras escuelas, casas editoras y sanatorios deben establecerse fuera de la ciudad donde pueda enseñarse a los jóvenes con la mayor eficacia posible qué es la verdad. Que nadie procure utilizar los Testimonios para respaldar el establecimiento de grandes intereses comerciales en las ciudades. No invalidéis la luz que ha sido dada acerca de este asunto.

"Se presentarán hombres que hablarán cosas perversas para contrarrestar las acciones que el Señor está induciendo a sus siervos a realizar. Pero ya es tiempo de que los hombres y las mujeres razonen partiendo de las causas para llegar a los efectos. Es demasiado tarde, sí, demasiado tarde para establecer grandes firmas comerciales en las ciudades; es demasiado tarde para llamar a hombres y mujeres jóvenes del campo para que vayan a las ciudades. En las ciudades están surgiendo condiciones que harán muy difícil que los que pertenecen a nuestra fe permanezcan en ellas. Por lo tanto será un gran error invertir dinero en establecimientos comerciales en las ciudades" (Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 409,410; 1905).

Hay que trabajar desde puestos de avanzadas

"Hasta donde sea posible, nuestras instituciones deberían estar situadas lejos de las ciudades. Debemos tener obreros para esas instituciones, y si están ubicadas en las ciudades, eso significa que las familias de nuestro pueblo deben establecerse en ellas. Pero no es la voluntad de Dios que las familias de su pueblo se establezcan en las ciudades, donde hay perturbaciones y confusión constantes. Hay que evitar esto para sus hijos, porque todo el sistema está corrompido por el apresuramiento, la prisa y el ruido. El Señor quiere que las familias de su pueblo se trasladen al campo donde puedan instalarse en la tierra, y cultivar sus propias frutas y verduras, y donde sus hijos puedan estar en contacto directo con las obras de Dios manifestadas en la naturaleza. Llevad a vuestras familias lejos de las ciudades, es mi mensaje.

"Hay que hablar la verdad, ya sea que los hombres la escuchen o no. Las ciudades están llenas de tentaciones. Deberíamos planear nuestra obra de tal manera que podamos mantener a nuestros jóvenes tan lejos como sea posible de esa contaminación.

"Hay que trabajar en favor de las ciudades desde puestos de avanzada. El mensajero de Dios dijo: '¿No serán amonestadas las ciudades? Sí, pero no por el pueblo de Dios que viva en ellas, sino mediante sus visitas realizadas para advertirlas de lo que acontecerá en la tierra' (id; págs. 410,411; 1902).

Lugares de fácil acceso a las ciudades

"Hay que designar hombres de criterio sano, no para que divulguen sus intenciones, sino para que busquen propiedades en zonas rurales, de fácil acceso a las ciudades, apropiadas para establecer pequeños centros de enseñanza para obreros, y que se puedan también equipar debidamente para atender a las almas enfermas y fatigadas que no conocen la verdad. Buscad tales lugares fuera de las grandes ciudades, donde se puedan conseguir edificios apropiados, ya sea como donación de sus dueños, o comprados a un precio razonable con las ofrendas que denuesto pueblo. No se deben levantar edificios en las ciudades bulliciosas" (Medical Ministry, págs. 308,309; 1909).

Lecciones que nos enseñan Enoc y Lot

"Como pueblo que guarda los mandamientos de Dios, debemos salir de las ciudades. Tal como lo hizo Enoc, debemos trabajar en las ciudades, pero no vivir en ellas" (El Evangelismo, pág.61; 1899).

"Cuando la iniquidad abunda en una nación, siempre ha de escucharse una voz que dé la amonestación y la instrucción, como la voz de Lot fuera oída en Sodoma. Sin embargo, Lot pudo haber preservado a su familia de muchos males si él no hubiera hecho su hogar en esa ciudad malvada y corrompida. Todo lo que Lot y su familia hicieron en Sodoma podría haber sido hecho por ella, aun cuando caminó con Dios, y sin embargo no vivió en medio de ninguna ciudad mancillada, con toda clase de violencia y maldad, como lo hizo Lot en Sodoma" (El Evangelismo, págs. 61,62; 1903).

Iglesias pero no instituciones en las ciudades

"El Señor nos ha indicado repetidamente que debemos trabajar en las ciudades desde puestos de avanzada ubicados fuera de ellas. En esas ciudades debemos tener casas de culto, como monumentos de Dios, pero las instituciones destinadas a la publicación de la verdad, a la curación de los enfermos y a la preparación de los obreros deben establecerse fuera de las ciudades. Es especialmente importante que nuestra juventud sea protegida de las tentaciones de la vida en la ciudad.

"Debemos ser prudentes como serpientes y sencillos como palomas en nuestros esfuerzos de adquirir propiedades a bajo precio en el campo, y desde esos puestos de avanzada debemos trabajar las ciudades" (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 411; 1902).

El mensaje del Señor

"¡Salid de las ciudades! ¡Salid de las ciudades! ¡Salid de las ciudades!’ Este es el mensaje que el Señor me ha dado. Se producirán terremotos e inundaciones; y no debemos establecernos en las ciudades impías, donde se sirve en todo sentido al enemigo, y se olvida con tanta frecuencia a Dios. El Señor desea que tengamos un claro discernimiento espiritual. Debemos ser perspicaces para captar el peligro que implicaría el establecer instituciones en esas ciudades, y al mismo tiempo vivir en lugares donde podamos proteger a nuestros hijos y a nosotros mismos de la influencia contaminadora y desmoralizadora, que tanto prevalece en esos lugares" (Life Sketches, págs. 409,410; 1906).


Sección 9 / Huida Apresurada en el Conflicto Final

La señal para la huida

"No es ahora tiempo para que el pueblo de Dios fije sus afectos o se haga tesoros en el mundo. No está lejano el tiempo en que, como los primeros discípulos, seremos obligados a buscar refugio en lugares desolados y solitarios. Así como el sitio de Jerusalén por los ejércitos romanos fue la señal para que huyesen los cristianos de Judea, así la toma de poder por parte de nuestra nación [Los Estados Unidos], con el decreto que imponga el día de descanso papal, será para nosotros una amonestación Entonces será tiempo de abandonar las grandes ciudades, y preparamos para abandonar las menores en busca de hogares retraídos en lugares apartados entre las montañas. Y ahora, en vez de buscar costosas moradas aquí, debemos preparamos para trasladarnos a una patria mejor, la celestial. En vez de gastar nuestros recursos en la complacencia propia, debemos buscar la economía" (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 165,166; 1885).


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Autor: Elena G. de White, los adventistas creemos que ella ejerció el don bíblico de profecía durante más de setenta años de ministerio público.

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sábado, 15 de mayo de 2010

Un Día de Esperanza / revista

En la revista de abajo usted descubrirá como obtener lo mejor de la vida, por medio del bienestar emocional y espiritual. Haga clic y confírmelo!


Esta revista es parte del proyecto evangelístico "Impacto Esperanza 2010" de la División Sudaméricana / Iglesia Adventista del Séptimo Día. Puede acceder a más información, haciendo clic aquí.

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miércoles, 12 de mayo de 2010

Peligros espırıtuales. Por Roy Adams

Ataques sutiles (y no tan sutiles) a la integridad de nuestra fe

El avemaría, una de las oraciones cristianas más antiguas y populares, ha pertenecido a la liturgia católica desde el siglo XV, ya que es recitada como parte del rosario. Cuando se le pone música se llama «Ave María» y las más populares son las composiciones de Franz Schubert y Charles Gounod. Si ha escuchado alguna vez las versiones cantadas por Luciano Pavarotti o Aaron Neville, podrá entender qué cautivantes resultan. Al menos ese es el efecto que tienen sobre mí cada vez que las escucho.

No obstante, más allá de las válidas referencias bíblicas (basadas en Lucas 1), la composición es en esencia una oración a María, que queda oculta para la mayoría de nosotros porque está en latín. ¿Sentiría yo lo mismo si esas palabras estuvieran traducidas? La letra termina diciendo lo siguiente:

«Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

Si permito que mi devoción por la música me enceguezca a lo inapropiado de la letra, estaría dejándome llevar por las meras emociones. Orar a los muertos es impropio y no tiene sustento bíblico.

Desde el mismo comienzo, los adventistas hemos tenido en alta estima la teología y la doctrina. Aunque se han burlado de nosotros por ello, y aunque algunos adventistas con sus excesos han producido sin querer un rechazo de la doctrina y la teología, sería un terrible error abandonar esta posición histórica. Ninguna doctrina que propugnemos ha enfrentado mayor resistencia que la que se refiere a lo que sucede después de la muerte.

Un libro de alto impacto

Un profesor de una universidad adventista me contactó a comienzos de 2009, preguntándome si había oído del «estupendo éxito de La cabaña (The Shack)».1 Su clase de Escuela Sabática de jóvenes, lo había usado a manera de folleto el trimestre anterior, y había escuchado que otras iglesias adventistas lo «estaban analizando en la Escuela Sabática, entre otros usos». Desde entonces, he oído que docentes de otras instituciones educativas adventistas recomiendan el libro, y aun (en un caso) han distribuido ejemplares a los alumnos internos, e invitado al autor para realizarle una entrevista como si fuera una celebridad, y para que interactúe con los docentes y los alumnos.

La obra ha recibido críticas muy favorables en algunas publicaciones. En una nota en el sitio web del libro, Eugene Peterson afirma que tiene «el potencial de hacer por nuestra generación lo que hizo El peregrino de John Bunyan por la suya».2

¿De qué trata el libro?

En la contratapa aparece un resumen del argumento: «Missy, la hija menor de Mackenzie Allen Philips, es raptada durante unas vacaciones familiares. En una cabaña abandonada en medio de los bosques de Oregón se hallan evidencias de que ha sido brutalmente asesinada. Cuatro años después, sumido en una gran tristeza, Mack recibe una nota, en apariencia de parte de Dios, que lo invita a pasar un fin de semana en la cabaña. Se dirige al lugar en una tarde invernal y regresa a su peor pesadilla. Pero lo que encontrará cambiará su vida para siempre».

Algo que jamás deberíamos hacer es subestimar el poder de la ficción. Y lo que aquí tenemos, es una obra de ficción que esconde una agenda teológica. En la aislada cabaña, Mack se encuentra con tres miembros de la deidad, y descubre que Dios tiene que ver con las «relaciones», una palabra popular en los círculos cristianos actuales. (Mientras leía esta obra estaba estudiando el libro de Jeremías, y no pude pasar por alto el inmenso contraste entre el Dios de La cabaña y el Dios de Jeremías. Resulta ser que el que se presenta en la obra es un ser simpático, que necesita el café matutino y consume bebidas alcohólicas).

El regreso de las niñas muertas


Lo que sucede en la cabaña es que Mack puede comunicarse con Missy que ahora disfruta del cielo. Ella lo anima, le da claves para hallar al asesino y le asegura que él no tiene la culpa por su muerte. La narrativa está formada por un sueño dentro de un estado de coma transformado en ficción. Todo es fluido, esotérico y nebuloso. Pero la enseñanza clara es que los muertos pueden comunicarse con los vivos.

Es un género que satura la cultura contemporánea, según destaca Bob Mondello, crítico cinematográfico del Times de Los Ángeles en un informe reciente en la National Public Radio.3 En una tras otra de las películas recientes, dice Mondello «las niñas muertas regresan como fantasmas a ayudar a sus padres». En Desde mi cielo (The Lovely Bones) «el fantasma de Susie Salmon […] vigila a sus padres, guiando sus pasos hasta el asesino». En Edge of Darkness, «la niñita de papá, tratando de evitar el peligro, encuentra sin embargo la muerte en el umbral de su casa, y entonces comienza a hablarle desde más allá de la tumba». Y en el drama histórico La Creación (The Creation), Annie, «la hija recién fallecida de Charles Darwin […] merodea su estudio y lo anima a terminar el libro El origen de las especies (On the Origin of Species.4

Almas perdidas (Ghost Whisperers), una serie de televisión (CBS Television) estrenada en septiembre de 2005, es solo una de muchas, del mismo estilo. En este caso, se relata la vida de Melinda Gordon (Jennifer Love Hewitt), quien puede «comunicarse con los fantasmas que se aferran a los vivos porque aún tienen asuntos que terminar en este mundo».5

De peligros y asechanzas

El tema más controvertido que enfrentan los evangelistas adventistas no es el sábado sino el estado de los muertos. La gente quiere creer que sus amados fallecidos han ido al cielo, que los observan y que son capaces de enviarles señales y mensajes. Cualquier doctrina contraria enfrenta una dura resistencia.

El destacado erudito del Nuevo Testamento Oscar Cullmann, dijo que algunas de las cartas más desagradables que recibió en toda su carrera profesional fueron en reacción a un breve ensayo en el que defendía la resurrección bíblica de los muertos en lugar de la noción griega de la inmortalidad del alma. Una mujer de Francia le escribió: «Los franceses que anhelamos el Pan de Vida, hemos recibido piedras en lugar de pan, por no decir serpientes».6 En el servicio recordatorio lleno de celebridades, llevado a cabo en la Catedral Nacional de Washington poco después del 11 de septiembre de 2001, Billy Graham, en un mensaje en otros sentidos excelente, aseguró a su audiencia: «Muchos de los que murieron la semana pasada están ahora mismo en el cielo».7

Ya sea en narrativas de ficción o (supuestamente) de la vida real (como en un programa religioso radial que escuché hace poco en el que personas se reúnen para invocar la aparición de María), el tema está entrando de diversas maneras, y es un enfoque sutil que todo experto publicitario entiende bien. Es importante que no reaccionemos de manera exagerada a cualquier incidente al respecto, pero la confusión sobre lo que sucede cuando morimos no es un tema de poca importancia. Puede servir de iniciación al espiritismo, que sabemos tendrá un papel primordial en la crisis final. Al contemplar nuestra época, Juan vio salir de las bocas del dragón, de la bestia y del falso profeta «tres espíritus inmundos semejantes a ranas». Estos son, dijo, «espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos para la batalla de aquel gran día» (Apoc. 16:13, 14).

Como adventistas, tenemos una misión especial. A veces por inocentes o bien por un complejo de inferioridad, saboteamos nuestra propia «marca». Creo que la música del «Ave María» siempre me resultará cautivante, pero estaría mal que recomendara esa pieza a otras personas. Puede ser que me impresionen las cualidades literarias de La cabaña, me identifique emocionalmente con la tragedia que llevó a William Young a escribir ese libro, y aún asigne el libro a mi clase de lecturas académicas. Pero usarla como sustituto de la Guía de Estudio de la Biblia o distribuirla entre los alumnos de los colegios adventistas sería cruzar la raya. Debido a los temas bíblicos que involucra y al extraño poder de la ficción, sería tan irresponsable como introducirlos a las tablas ouija o a las cartas de tarot.

Para los que están en formación, esta obra, por más buenas intenciones que posea, bien puede servir como un pasaporte al ocultismo.




Fuente: AdventistWorld.com
Autor: Roy Adams es el redactor de asociado
 Adventist World. Ha sido editor asociado de la Adventist Review desde 1988. Anteriormente, Adams servido a la Iglesia Adventista en los EE.UU. y Filipinas. Obtuvo un ThD en la Andrews University. Es autor de varios libros incluyendo El Santuario (The Sanctuary, Review and Herald, 1994) y La naturaleza de Cristo (The Nature of Christ, Review and Herald, 1994).

Referencias:
1 Wm. Paul Young, The Shack (Newbury Park, Calif.: Windblown Media, 2007). 2 http://theshackbook.com 3 «Daughters, daughters everywhere …», NPR, 29 de enero de 2010. www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=123122932&sc=emaf. Ibíd. 45 http://www.cbs.com/primetime/ghost_whisperer/ 6 Oscar Cullmann, en Krister Stendahl, ed., Immortality and Resurrection (New York: Macmillan Co., 1965), p. 47. 7 www.americanrhetoric.com/speeches/billygraham911memorial.htm

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martes, 20 de abril de 2010

Cómo elegir lo que miramos en la pantalla. Por Daniel Reynaud

La gran variedad de canales diponibles a la menor presión de un botón con vídeos y filmes a los cuales podemos acceder las veinticuatro horas y los medios visuales en general presentan un verdadero dilema a los adventistas, pues gran parte de ellos parecen estar en franca oposición con nuestra fe.

La mayoría de los entretenimientos se caracterizan por la violencia, el sexo, un estilo de vida destructivo y el materialismo rampante. Algunos adventistas responden al problema eliminando por completo la televisión, los vídeos y los filmes por considerarlos una fuente de corrupción.

Sin embargo, el aislarnos de los medios y de su valor potencial pareciera ser una actitud no realista. Sin una comprensión acabada de este tema, nuestro mensaje podría tornarse aislacionista e irrelevante y podríamos correr el riesgo de desconectarnos de la misma sociedad que debemos aceptar. Por supuesto, una aceptación irrestricta y complaciente de la oferta televisiva y cinematográfica definidamente no favorece al cristiano. ¿Sobre qué base, entonces, podemos elegir qué ver y qué no ver?

Los medios y los valores

En primer lugar, debemos entender cómo funcionan los medios. Demasiado a menudo, juzgamos los medios sobre la base de sus mitos populares, sin examinar realmente esos mitos. Resulta irónico que muchos de esos mitos son de hecho promovidos por los medios mismos, ya que sirven a su interés.

La preocupación primordial de los medios no es estética o moral. Aunque algunos productores tienen una agenda social o moral que apoyar como, por ejemplo, la tolerancia a la homosexualidad o una mayor aceptación de los enfermos de SIDA, en términos generales, los medios no presentan conscientemente un punto de vista. La razón de sus posturas sociales y morales generalmente uniformes se debe más que nada a las presiones comerciales en las que se desempeñan que a la conspiración de productores malignos.

A veces sentimos como audiencia que somos manipulados por productores que nos imponen sus opiniones. Sin embargo, si habláramos con ellos, veríamos que a menudo ellos sienten que dependen de audiencias volubles, cuyos gustos y deseos intentan constantemente entender y satisfacer. La historia de los medios está llena de ejemplos de filmes, programas televisivos y álbumes musicales cuyas ventas resultaron ser un fracaso. Estaban dotados de talento popular y una producción técnica de alta calidad pero, por alguna razón misteriosa, no lograron entusiasmar a sus audiencias. Como la producción de programas generalmente es muy costosa, los productores están continuamente buscando la fórmula mágica que les garantice un rédito a sus grandes inversiones. De allí la tendencia de crear una segunda parte de filmes exitosos. Sin embargo, los productores todavía no han podido descubrir qué es lo que hace que una producción resulte en un éxito o un fracaso.

Ahora que sabemos que los medios no se interesan primordialmente en transmitir valores, necesitamos establecer de qué tratan. Antes que nada, los filmes y la televisión son un negocio. Como negocio, su objetivo principal es ganar dinero, lo que logran de acuerdo con el número de espectadores; por lo tanto, intentan agradar al más amplio espectro posible de público. En la televisión, la recaudación más grande se lleva a cabo por medio de la publicidad. Si bien las mediciones de audiencia son importantes, más significativas aún son las opiniones de los publicistas. Podríamos mencionar varios programas populares que fueron eliminados del aire porque los publicistas consideraron que esos programas no eran un medio adecuado para sus productos. La función principal de la televisión es entretener pero, para los productores, es vender la atención de la audiencia a los publicistas.

Los publicistas desean encontrar en la televisión un marco adecuado para mostrar sus productos. Generalmente, esto significa representar a gente de raza blanca de clase mediaalta con un nivel de consumo más elevado que el común. El presentar personajes populares cuyo estilo de vida es un poco superior al nuestro anima el consumismo, que es lo que desean los publicistas. El materialismo rampante de la televisión, y hasta cierto punto su racismo (la raza blanca predomina) y sexismo (los hombres aparecen tres veces más en televisión que las mujeres y generalmente tienen los puestos de poder) son en gran medida el resultado de la necesidad de crear programas que apoyen la publicidad.

El cine, por el contrario, no depende de las ganancias obtenidas por la publicidad, por lo que su sistema de valores puede variar. Sin embargo, existen dos factores que lo acercan a los valores sociales aceptados, a saber, la necesidad de apelar a audiencias numerosas y la colocación de un producto. Este último es una forma de publicidad disfrazada, donde una compañía paga por recibir una cobertura favorable y significativa de su producto. Si una marca es visible en un filme, alguien probablemente pagó por ello. Esto sucede especialmente en el caso de las aerolíneas, los cigarrillos y el alcohol. De hecho, el cine tiende a enfatizar el consumismo egoísta y apoya las actitudes racistas y sexistas.

Para los cristianos, las cosas más notables en relación con la televisión y el cine suelen ser el sexo y la violencia, aunque a menudo dejamos de notar el craso materialismo tan arraigado en estos tipos de entretenimiento. La razón por la que ese materialismo no nos ofende es que tenemos los mismos valores. Y los medios logran influirnos especialmente cuando coinciden con nuestros valores, porque refuerzan lo que ya creíamos sin saberlo. Cuando los medios presentan algo objetable, solemos rechazar conscientemente esas ideas, minimizando su impacto.

Qué mirar

Ahora que conocemos el proceso que utilizan los medios para generar valores y hasta cierto punto la manera en que escapa a nuestra conciencia, podemos ocuparnos de nuestras elecciones. Inmediatamente surgen dos aspectos: ¿Qué mirar? ¿Cómo mirar? Nuestra elección debe estar complementada por una actitud y un proceso particulares si es que queremos mantener un sano enfoque cristiano de los medios. Creo que el “cómo” pone a nuestra disposición una gama de medios a una interacción cristiana positiva, sin la cual existen pocos medios recomendables para el cristiano. El “qué” es a la vez simple e imposible de responder. A menudo la gente quiere una lista de filmes aceptables. Eso se parecería demasiado a lo opuesto del “Index” (la lista de libros prohibidos por la Iglesia Católica durante y después de la Reforma). Sin embargo, los filmes apropiados pueden definirse de manera cualitativa y no cuantitativa. En otras palabras, pueden ser aceptables para una persona dentro de un contexto pero inaceptables en diferentes circunstancias. Es evidente que las diversas personalidades responden de manera diferente a filmes y programas particulares, como sucede con creaciones estéticas como la pintura, la música o cualquier otra. Deben tenerse en cuenta las diferencias de gusto como parte de la diversidad humana creada por Dios. Entonces, ¿cómo elegir un filme o un programa?
Yo preguntaría: ¿Refleja el mundo o parte de él? ¿Nos hace más sensibles al sufrimiento y al gozo, el dolor y el asombro? ¿Me pone en contacto con las emociones de otro? ¿Existe un mérito estético en su formación, calidad en sus procesos creativos, tal como la utilización del lenguaje o la yuxtaposición de imágenes? Cada una de estas características hace que un filme o programa sea pasible de alcanzar una reacción cristiana positiva.

La primera pregunta (¿Refleja el mundo?) nos pide que consideremos de qué maneras los medios nos permiten captar la condición humana. Debo enfatizar que la condición humana presentada no necesita ser positiva, dulce y alegre. Demasiado a menudo, los cristianos presuponen que las representaciones del mal son inapropiadas. Ha existido la tendencia de adoptar una visión tipo Disney del mundo, tanto literal como metafóricamente, lo cual no creo que sea correcto. Dios no tiene una visión falsamente romántica del mundo. La Biblia está llena de turbadoras imágenes del mal y allí está el secreto. Cuando la Biblia presenta el mal, lo muestra en todo su contexto, a menudo con ganancias a corto plazo, pero siempre con dolor a largo plazo. Los cristianos deberían rechazar los medios que ignoran la realidad del mal y sus consecuencias. Muchos programas son demasiado melosos, y muchos más, por el contrario, intentan cubrir el mal con un velo de romanticismo y “glamour” al mostrar que la mala conducta no tiene consecuencias negativas. Por lo general, los héroes se valen de la violencia para lograr sus fines o tienen múltiples relaciones sexuales sin sufrir el bagaje emocional que esa conducta acarrea.

Un programa que refleja el mundo, o al menos parte de él, nos debería poner en contacto con las experiencias de personas reales. La comprensión de la verdadera naturaleza del mal y del bien es valiosa para el cristiano. Nos hace más sensibles a las necesidades de los demás y a la naturaleza del conflicto espiritual en este planeta. Para ello, un filme no necesita ser realista. Algo parecido sucede con las parábolas de la Biblia que, sin ser literales, enseñan una verdad real.

La pregunta en relación con la estética es a menudo ignorada por los cristianos. Somos responsables de desarrollar la apreciación estética, porque es un don de Dios y un reflejo de su propio sentido de belleza. Por lo tanto, debemos considerar lo estético de un filme además de su dimensión ética.

Cómo mirar

Para comenzar a responder este importante interrogante, permíteme sugerirte algunas cosas. Recuerda que los medios giran en torno a valores comerciales. El saberlo nos hace más sensibles a su influencia y actúa como un freno a su efecto. De hecho, siempre deberíamos reflexionar en el sistema subyacente de valores de un filme determinado. A menudo, un filme posee tanto valores superficiales como subyacentes, que pueden oponerse entre sí. Por ejemplo, el filme reciente "El diario de Bridget Jones" posee valores que a primera vista parecen apoyar actitudes libertinas, aunque sus valores subyacentes tienen que ver con la integridad y la identidad humanas. Con la actitud correcta, el filme puede sensibilizarnos acerca de las situaciones que enfrenta la gente secular de nuestros días. En forma superficial, puede ser visto simplemente como un entretenimiento o como una experiencia negativa. El ser conscientes de los valores de un producto puede ayudarnos a reaccionar de manera apropiada. También es de ayuda conocer los procesos de producción de un filme o un programa. Por ejemplo, el conocer las técnicas básicas de filmación puede ser una manera poderosa de entender qué métodos de persuasión utilizan los medios. Los ángulos de filmación, la iluminación, la edición y el sonido nos ayudan a reaccionar ante los personajes representados. Cuanto más conozcamos los procesos, podremos determinar mejor nuestra reacción.

He presentado este tema en el nivel universitario durante más de diez años, y la respuesta más común que he recibido es que los conocimientos de las técnicas de filmación producen en los alumnos un desprecio saludable por toda la basura que solían mirar, ya que discriminan mejor, tanto en sus elecciones como en sus reacciones. En otras palabras, sus conocimientos trasladan el centro del filme al espectador.

Existen otras formas de educar al espectador. Por ejemplo, la mayoría de los filmes y programas son reseñados por la prensa. Naturalmente, esto no necesariamente se hace desde una perspectiva cristiana. Los reseñadores tampoco actúan siempre con justicia. A menudo poseen una actitud elitista hacia el cine popular. Sin embargo, las reseñas opinan acerca de la oferta actual y son una fuente de conocimiento que capacita al espectador. Otra forma válida de mirar filmes desde una perspectiva cristiana positiva es discutirlos luego de verlos, analizando particularmente su sistema de valores. Esta práctica nos ayuda a desarrollar nuestra capacidad de comprensión, y el escuchar las posturas de los demás puede ampliar la nuestra, sensibilizándonos en aspectos que pudimos haber pasado por alto.

Conclusión

Permíteme concluir refiriéndome brevemente a dos filmes recientes relativamente populares: "Shrek" y "Pearl Harbor". Tal vez no nos pongamos de acuerdo, pero al menos habremos considerado el valor de los filmes.

Mi reacción a "Pearl Harbor" fue muy negativa. Este filme, dirigido por expertos que se valieron de una técnica excelente, mostró claramente los horrores de la guerra, pero en mi opinión estas virtudes se velaban por debilidades importantes. El libreto está mal escrito y el argumento, sobrecargado de clichés. El tratamiento de los personajes y los temas son superficiales y fueron impulsados mayormente por la necesidad de resolver un triángulo amoroso. En muchos aspectos, me hizo recordar a Titanic, otro filme cuyas maravillas técnicas ocultó fallas similares. Lo que los desmejoró aún más fue la ilusión de mostrar algo histórico y real. Técnicamente, tenían muchos aspectos de realidad (por ejemplo, los barcos y los aviones parecían reales). Sin embargo, ambos usaron esto para vender un sistema de valores sentimental y superficial.

Por el contrario, "Shrek" es un ejemplo de un filme irreal que se ocupa de temas reales. Sus imágenes están generadas por una computadora, y todo el relato es una sátira de cualquier cuento de hadas que hayamos oído. Sin embargo, trata acerca de las relaciones humanas de una manera que refleja las complejidades de la vida real. Los personajes poseen valores en pugna que buscan la primacía y deben escoger. Al final, los personajes principales optan por relaciones basadas en la confianza y el perdón antes que las basadas en ganancias personales o las apariencias. El punto culminante del filme, cuando la princesa se transforma en una horrible criatura, similar a Shrek, enfatiza que los valores verdaderamente humanos no pueden estar basados en la mera apariencia. A pesar de un ocasional vocabulario inapropiado, el filme es pasible de una reacción positiva desde una perspectiva cristiana.



Fuente: Dialogo Universitario
Autor: Daniel Reynaud. BA(PUC, 1979); BEd(Avondale, 1985); PhD(Newcastle, 1997). Decano y profesor asociado (historia) de la Facultad de Artes de Avondale College, Cooranbong, Australia. Autor del libro "Media Values: Christian Perspectives on the Mass Media". Su trabajo incluye numerosos artículos en revistas populares, consultorías de marketing, entrevistas en radio y televisión, conferencias públicas en las escuelas, iglesias y grupos comunitarios, tres discos de música original, y guiones para una serie de documentales. En 2009 fue galardonado con el "Australian Learning and Teaching Council citation" por la destacada contribución al aprendizaje de los estudiantes.

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jueves, 18 de marzo de 2010

La tentación del exceso. Por Ricardo Bentancur

Allí estaban los cuatro hijos con sus esposas y los ochos nietos de un matrimonio que ya había cumplido las bodas de oro. Una familia grande y espléndida, que esperaba con cierta expectativa que abriera el prospecto de los libros que quería enseñarles. Entonces yo era un joven que ganaba mis estudios mediante la venta de libros. Para romper el hielo, les hice una pregunta tan inocentemente desubicada que me desconcertó a mí mismo: “¿Quién es el jefe de esta familia?” Todos quedaron perplejos, se miraron entre sí con cierta incomodidad, y luego, el abuelo aportó una respuesta brillante; señalando a su esposa, dijo: “¡La cocinera!”

“Algo se está cocinando” o “todavía está en el horno” son expresiones que usamos a menudo para ejemplificar que algo importante está por suceder. “La cocina” es la metáfora de ese pensamiento, idea o dato medular que se esconde en cualquier proceso o hecho que consideramos importante. Es claro para todos que el lugar donde se elaboran los alimentos es un centro de poder en la vida doméstica, pues es el eje por donde circulan los horarios y múltiples quehaceres de los miembros de una familia. Antes más que ahora. Pero aún hoy, muchas familias conservan la tradición de tener una hora para comer, un lugar donde sentarse a la mesa, un comportamiento casi ritual que indica cómo proceder, qué cosas conversar y qué no decir en ese lugar sagrado del seno familiar.

Quizá solo de viejos podamos comprender el valor que ha tenido en nuestra vida la existencia de una compañera que nos preparó los platos más sanos, y que desde el laboratorio de la cocina prodigó salud a toda su familia.

Por eso, saber comer es muy importante. Dicen los expertos que a través de la boca el bebé toma contacto con el mundo exterior y construye sus primeras relaciones y conductas. Por esta razón se ha denominado fase oral a la primera etapa del desarrollo, ya que lo que ocurre en torno a la zona bucal desempeña un papel fundamental en la conducta posterior del ser humano.

Aunque miles de millones de personas padecen hambre en este mundo, en este país no vivimos bajo la tiranía de la escasez, sino más bien bajo la tentación del exceso. Habitamos una sociedad consumista, dominada por la promoción de la gratificación de todos los deseos. A diario somos bombardeados por la publicidad para vivir bien, comer más de lo suficiente, gratificarnos en todo, olvidarnos de los demás mientras nos amamos a nosotros mismos. La consigna es buscar la autocomplacencia, darnos banquetes, festejar, divertirnos, celebrar, obtener el mayor placer posible. No es cuestión de postergar las apetencias, por el contrario, el mensaje de los medios masivos es: Dese el gusto.

Al respecto, la sabiduría de la comentadora bíblica Elena G. de White, que escribió hace más de un siglo, se expresa de este modo: “Nuestro peligro no radica en la escasez, sino en la abundancia. Estamos siempre tentados a los excesos” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 32).

Pero todo ser humano es arquitecto de su propio destino. El dominio del apetito no solo construye comportamientos saludables y hábitos ordenados (al regular los horarios y la cantidad y la calidad de los alimentos), también asienta los cimientos del edificio de nuestra existencia. El control de la apetencia configura un patrón básico de la conducta.

Un modelo de sobriedad es el profeta Daniel. Vaya el lector a ese libro de la Biblia y reflexione en el ejemplo de dominio propio de aquel siervo de Dios: Prisionero y esclavo de una nación invasora, Daniel adoptó una decisión fundamental que cambió su vida y la historia del imperio de Nabucodonosor. Declara el texto bíblico: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía” (Daniel 1:8).

Como dice Elena G. de White, quizá nuestro pecado hoy sea el exceso. Pero hay consejo y poder en la Palabra de Dios.



Fuente: El Centinela
Autor: Dr. Ricardo Bentancur, escritor, filosofo y teólogo uruguayo, actualmente editor asociado de EL CENTINELA. Doctor en Filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba; licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Buenos Aires; licenciado en Teología por la Universidad Adventista del Plata y la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires. Ex redactor de la Asociación Casa Editora Sudamericana, Bs. As., Argentina y actual redactor de Pacific Press Publishing Association, en Idaho, Estados Unidos. Autor de dos libros y de numerosos artículos sobre teología, filosofía de la religión y fenomenología, publicados en revistas de difusión y especializadas de Europa y de las tres Américas.
Fotografía: Kurt Wenner / "Gluttony": pintura en la calle, recomiendo ver la pintura en el entorno original, haciendo clic aquí.

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viernes, 19 de febrero de 2010

Perdida estaba ... ...pero él me salvó. Por Elena G. de White

El verano siguiente [1841] mis padres fueron a un congreso de los metodistas celebrado en Buxton, Maine, y me llevaron con ellos. Yo estaba completamente resuelta a buscar allí anhelosamente al Señor y obtener, si fuera posible, el perdón de mis pecados. Mi corazón ansiaba profundamente la esperanza de los hijos de Dios y la paz que proviene de creer.

Ven al amante Salvador

Me alentó mucho un sermón sobre el texto: "Entraré a ver al rey […] y si perezco, que perezca" (Est. 4:16). En sus consideraciones, el predicador se refirió a los que, pese a su gran deseo de ser salvos de sus pecados y recibir el indulgente amor de Cristo, vacilan entre la esperanza y el temor, y se mantienen en la esclavitud de la duda por timidez y recelo del fracaso. Aconsejó a los tales que se entregasen a Dios y confiasen sin tardanza en su misericordia, así como Asuero había ofrecido a Ester la señal de su gracia. Lo único que se exige del pecador, tembloroso en presencia de su Señor, es que extienda la mano de la fe y toque el cetro de su gracia para asegurarse el perdón y la paz.

Quienes aguardan a hacerse más merecedores del favor divino antes de tener el coraje de apropiarse de las promesas de Dios se equivocan gravemente, pues sólo Jesús puede limpiarnos del pecado y perdonar nuestras transgresiones, siendo que él se comprometió a escuchar la súplica y a acceder a las oraciones de quienes con fe se acercan a él. Algunos tienen la vaga idea de que deben hacer extraordinarios esfuerzos para alcanzar el favor de Dios; pero todo cuanto hagamos por nuestra propia cuenta es en vano. Tan sólo en relación con Jesús, por medio de la fe, puede el pecador llegar a ser un 
hijo de Dios, creyente y lleno de esperanza.

Estas palabras me consolaron y me mostraron lo que debía hacer yo para salvarme. Desde entonces vi mi camino más claro, y empezaron a disiparse las tinieblas. Imploré anhelosamente el perdón de mis pecados, esforzándome para entregarme por entero al Señor. Sin embargo me acometían con frecuencia vivas angustias, porque no experimentaba el éxtasis espiritual que yo consideraba como prueba de que Dios me había aceptado, y sin ello no me podía convencer de que estuviese convertida. ¡Cuánta enseñanza necesitaba respecto a la sencillez de la fe!

Mi carga es quitada

Mientras estaba arrodillada y oraba con otras personas que también buscaban al Señor, decía yo en mi corazón: "¡Ayúdame, Jesús! ¡Sálvame o pereceré! No cesaré de implorarte hasta que oigas mi oración y reciba yo el perdón de mis pecados". Sentía entonces como nunca mi condición necesitada e indefensa.

Arrodillada todavía en oración, mi carga me abandonó repentinamente y se me alivió el corazón. Al principio me sobrecogió un sentimiento de alarma, y quise reasumir mi carga de angustia. No me parecía tener derecho a sentirme alegre y feliz. Pero Jesús parecía estar muy cerca de mí, y me sentí capaz de allegarme a él con todas mis pesadumbres, infortunios y tribulaciones, en la misma forma como los necesitados, cuando él estaba en la tierra, se allegaban a él en busca de consuelo. Tenía yo la seguridad de que Jesús comprendía mis tribulaciones y se compadecía de mí. Nunca olvidaré aquella preciosa seguridad de la ternura compasiva de Jesús hacia un ser como yo, tan indigno de su consideración. Durante aquel corto tiempo que pasé arrodillada con los que oraban, aprendí mucho más acerca del carácter de Jesús que lo que hasta entonces había aprendido […].

Repetidas veces me decía yo a mí misma: "¿Puede ser esto la religión? ¿No estoy equivocada?" Me parecía pretender demasiado, un privilegio demasiado exaltado. Aunque muy tímida como para confesarlo abiertamente, yo sentía que el Salvador me había otorgado su bendición y el perdón de 
mis pecados.



Fuente: Adventist World / extraído de Notas biográficas de Elena White (pp. 24-26).
Autor: Elena G. de White, los adventistas creemos que ella ejerció el don bíblico de profecía durante más de setenta años de ministerio público.
Nota del editor: La siguiente selección ha sido extraída de la autobiografía de Elena G. de White y describe lo que sucedió durante el verano de 1841, cuando como adolescente luchó para conectarse con Jesús y finalmente halló la paz.

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miércoles, 27 de enero de 2010

Ni rapto ni secreto. Por Armando Juárez

Introducción

John Palmer, capitán de la aerolínea Inter-Air, que hace un vuelo directo de Dallas a Frankfurt, recibe una llamada de alarma de parte de la jefa de azafatas que le dice con voz angustiada: “¡Capitán, han desaparecido en pleno vuelo 50 pasajeros, no sabemos adónde se fueron! ¡Solo encontramos sus pertenencias, pero ellos han desaparecido!” En ese momento, el capitán recibe una llamada de la torre de control que le informa que en Dallas, y en muchas otras ciudades del país, hay un caos provocado por accidentes de todo tipo. ¿La causa? Miles de personas han desaparecido de sus hogares, trabajos y de las carreteras. ¿Qué está sucediendo? El rapto secreto ha llegado, Cristo ha venido en secreto y se ha llevado al cielo a todos sus fieles seguidores.

Lo que usted acaba de leer es el modo en que muchos interpretan la segunda venida de Cristo, denominada el rapto secreto. Esta es la creencia que muchas denominaciones cristianas tienen acerca de cómo el Señor Jesucristo va a venir por segunda vez.

¿Qué es el rapto secreto?

¿Qué es exactamente la enseñanza del rapto secreto? Es la teoría religiosa que afirma que la iglesia cristiana será removida del mundo secretamente, y que los no creyentes que sean dejados quedarán en la tierra para sufrir siete años de tribulación. Esta tribulación se iniciará con el anticristo quien, poco después que el rapto se haya efectuado, se manifestará como un poder tiránico que controlará el mundo. Las profecías de los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas del libro de Apocalipsis serán cumplidas durante esta gran tribulación.

Tim La Haye y Jerry B. Jenkins son los autores de Dejados atrás,1 y de cuatro libros más de una serie que delinean esta teoría en forma de ficción popular. Tan popular es la serie, que se han vendido cuarto millones y medio de libros y casetes en audio. Tiene su propio sitio en Internet, una serie separada, Dejados atrás para niños, y una película basada en los dos primeros libros: Dejados atrás y La fuerza de la tribulación.

¿Qué enseñanza es ésta que hace doscientos años no se conocía en los círculos teológicos, y que ahora ha tomado tanta fuerza que casi todos los grupos protestantes la tengan como una de sus doctrinas fundamentales? Para poder entender este fenómeno es necesario que hagamos un poco de historia acerca de las diferentes escuelas de interpretación profética, y su relación con esta doctrina.

Trasfondo histórico

A lo largo de todo el período del Antiguo y Nuevo Testamento, así como durante los primeros 1.500 años de la iglesia cristiana, la interpretación profética había usado consistentemente el método historicista. Este método consiste en hacer un análisis de la profecía dentro de su contexto histórico y gramatical. Afirma que las profecías de Daniel y Apocalipsis abarcan a toda la historia de la iglesia cristiana, desde sus inicios hasta el establecimiento del reino universal de Cristo, después de su segunda venida.

En el siglo XVI, Martín Lutero afirmó la enseñanza bíblica de la salvación por fe, no por obras, y la autoridad única de las Sagradas Escrituras, rechazando la tradición y denunciando la corrupción moral, teológica y política de la Iglesia cristiana de su tiempo.

En este período, conocido como la Reforma Protestante, dos sistemas teológicos se vieron confrontados. Los católicos romanos creían en la autoridad de la Iglesia; los protestantes, en la de la Biblia. Los unos se confesaban con un sacerdote; los otros solo con Dios. Los católicos creían en el Papa como el representante visible de Cristo en la tierra; los protestantes, en cambio, miraban al Papa como el anticristo. La mayoría de los protestantes estaban de acuerdo en aplicar las profecías del anticristo al papado, aunque algunos le aplicaban algunos símbolos al islamismo. Esta contradicción en la interpretación profética fue la que los llevó a protestar contra Roma. Las siete colinas de Roma, la ropa escarlata de los cardenales y los abusos del papado, hacían más fácil la aplicación de Apocalipsis 17 a la Iglesia Católica como la ramera y el anticristo.

La profecía bíblica parecía favorecer a los protestantes, que usaban el método historicista, por otra parte usado tanto por Cristo y los apóstoles como por los padres de la Iglesia desde el principio de la Iglesia Cristiana. La reacción católica fue buscar un sistema de interpretación profética que les quitara la carga de la profecía.

La Iglesia Católica atacó la posición profética historicista. Debían desviar la aplicación del anticristo al papado, puesto que no había manera de negar la existencia de tal profecía. Los símbolos debían ser empujados fuera del período medieval y de la historia contemporánea.

La respuesta romana fue organizar la orden de los jesuitas para enfrentar la reforma protestante. Los jesuitas confrontaron la interpretación protestante de dos maneras. La primera, a través del jesuita Francisco de Ribera de Salamanca, España, y del cardenal Roberto Belarmino, de Roma, quienes pusieron en acción la interpretación futurista. La segunda, a través de Luís de Alcázar, jesuita español de Sevilla, quien avanzó casi simultáneamente con la interpretación preterista, que por motivos de espacio no consideraremos en este artículo. Estas dos posiciones, aunque contrarias, tenían el mismo objetivo: ubicar la profecía del anticristo en el pasado o bien en el futuro. Los dos métodos son empleados en la actualidad, pero el futurismo es el más aceptado en los círculos protestantes dispensacionalistas, quienes sostienen la teoría del rapto secreto.2

Con su nueva interpretación futurista, Ribera negó la aplicación protestante del anticristo a la Iglesia Romana; él insistía en una interpretación literal del tiempo profético. Discutía que el anticristo era una persona, no un sistema o dinastía. Por lo tanto, la profecía tenía que ver con los primeros siglos de la era cristiana. Durante algún tiempo, el futurismo estuvo confinado a los católicos, y era refutado por algunos protestantes.

En 1826, Samuel L. Maitland, William Burgh y J. H. Todd, escritores protestantes, empezaron a aceptar las ideas del futurismo. Pero éste tomó fuerza entre los protestantes fundamentalistas a causa de un incidente que puso en tela de juicio el método historicista.

Guillermo Miller, líder del movimiento adventista, siguiendo el método historicista, llegó junto con sus colaboradores a la conclusión de que la segunda venida de Cristo sería en 1844, basados en la interpretación de la profecía de los 2.300 días de Daniel 8. Cuando este evento no sucedió, los otros teólogos protestantes, al ver el fracaso de la interpretación historicista, empezaron a buscar otro método que fuera más confiable. No tomaron en cuenta que el error no estaba en el método sino en la interpretación del evento de la purificación del Santuario celestial, que de acuerdo con las Escrituras se realizaría en el cielo y no en la tierra.3

En la actualidad, el futurismo se encuentra arraigado entre los protestantes dispensacionalistas (que creen en el rapto secreto). La Iglesia Católica no usa más este método de interpretación.

Pero, ¿qué enseñan en realidad las Escrituras acerca de la segunda venida de Cristo?

Lo que enseñan las Santas Escrituras

Cuando Cristo habló de las señales de su segunda venida, con el fin de que lo creyentes distinguieran entre el acontecimiento genuino y las falsas manifestaciones, dio señales claras de cómo sería su venida. Veamos algunas de ellas.

Su venida será personal y literal. Cuando Cristo ascendió al cielo, dos ángeles les dijeron a los discípulos: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11). Así como su ascensión fue visible y física, de la misma manera será su segunda venida. Los dispensacionalistas buscan explicar esto diciendo que la segunda venida está dividida en dos partes: la venida de Cristo por sus santos (el rapto secreto), y la venida de Cristo con sus santos (la revelación), y que es solamente en esa revelación donde él aparecerá visiblemente. Pero esto en realidad postula dos venidas en lugar de una, como lo enseña la Biblia.

Un retorno visible. La Sagrada Escritura establece con claridad que su segunda venida será visible tanto para los justos como para los impíos: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén” (Apocalipsis 1:7). Simplemente no hay ningún indicio de un rapto secreto en la Escritura.

Un retorno estruendoso. La venida de Cristo es descrita consistentemente no solo como un evento visible, sino también estruendoso, que será además acompañado por la resurrección de los muertos. Se nos dice que “él Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero” (1 Tesalonicenses 4:16; ver 1 Corintios 15:51-52). En su sermón profético, el Señor señaló que su venida será “como el relámpago” (S. Mateo 24:27), que “lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta….” (vers. 30, 31). Como se puede notar, esto no deja lugar para secretos.

Además de la descripción de este evento como ruidoso y claramente visible por todos los habitantes de la tierra, este pasaje nos advierte en contra de la creencia en una venida de Cristo en secreto: “Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis” (S. Mateo 24:23); y, “así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis” (vers. 26).

Además, en contra de esta teoría, Pablo enseña que dos eventos han de ocurrir antes de la venida de Cristo: primero “la apostasía”, y luego la revelación del “hombre de pecado”. Después de esto, viene la segunda venida del Señor (2 Tesalonicenses 2:1-10). Como se puede ver, esta revelación del anticristo será antes de la venida de Cristo, no después, como afirman los que creen en el rapto secreto.

Un retorno repentino e inesperado. La Escritura enseña que la venida de Cristo será repentina e inesperada, especialmente para los incrédulos. Esta es la enseñanza de Pablo: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón" (1 Tesalonicenses 5:2-4). Lo que Pablo destaca no es que la venida de Cristo será secreta, sino que para los mundanos será tan inesperada como la de un ladrón. No se trata de Jesús, sino del día que viene, como ladrón. Que será repentina e inesperada no significa que será secreta. Él vendrá rápidamente como un ladrón, inesperadamente, pero en glorioso esplendor como el relámpago en triunfante gloria (ver S. Mateo 24:42-44; 1 Tesalonicenses 5:1-5; S. Mateo 24:27).

Luego de lo dicho, debemos concluir que la venida de Cristo, tal como la revela la profecía bíblica, es literal, visible, audible, catastrófica, repentina e inesperada, y afectará a toda la raza humana, no en forma secreta ni solo para los creyentes.

Por eso es importante que escuchemos la advertencia del Señor: “Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (S. Mateo 24:25-27).


Fuente: ElCentinela.com
Autor: Armando Juáres. Nacido en México, sirvió en la Unión de México durante 25 años en diversas responsabilidades de instrucción, pastorales y administrativas. También se desempeñó en la Pacific Press como editor de La Revista Adventista y editor asociado de El Centinela. Desde 2003 es sido el Coordinador Hispano de la Conferencia Utah-Nevada (EE.UU).
Referencias bibliográficas: 1 Tim La Haye y Jerry Jenkins, Dejados atras (Miami: Editorial Unilit, 1995). 2 Para un análisis mas amplio de las creencias del futurismo y del preterismo ver: L. E Froom, The Prophetic Faith of our Fathers, tomo II (Washington, DC,: Review and Herald, 1948), pp. 485-532. 3 Para una discusión mas abarcante de este tópico, ver: Asociación Ministerial de la Asociación General de ASD, Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Nampa, ID: Pacific Press Publishing Assn., 1988), pp. 360-382.

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