sábado, 2 de octubre de 2010

¿Que hay en un nombre? Por Dan Martella

INTRODUCCION

El pequeño Willy creció en una casa de campo Inglés rodeado de un espectacular jardín escondido. Cada mañana cuando se despertaba el aroma suave de rosas y peonías y lavanda flotaba su camino a través de su ventana abierta. Todos los días iba a pasear por el jardín admirando brotes frescos llenos de color, gordos abejorros revoloteando de flor en flor, y las brillantes láminas de agua en cascada de la fuente. Había sacar su paleta y pensamientos y altramuces y fibroso begonias. Con sus dedos ágiles colgaría un nido de pájaro en el árbol de olmo. Por qué, por buena suerte que pasaría el resto de su vida en este entorno maravilloso jardín.

Cuando era adolescente Willy comenzó a experimentar con diseños florales. La mesa de la cocina siempre lucía su nueva pieza. Cuando el invito a una señorita a salir, el había hecho pin, uno de sus ramilletes de flores delicadas a ella. Finalmente llegó el día en que subió a un barco y viajó a través del canal para estudiar bajo uno de los grandes maestros holandeses. Allí el aprendió sobre el color y el diseño y la textura. Y cuando regresó a Inglaterra con entusiasmo instalo su tienda. Era el momento de mayor orgullo de su vida cuando clavó el letrero sobre la puerta de su tienda de flores. En letras brillantes, audaces decía: TIENDA DE FLORES MARCHITADAS. El negocio fracaso en menos de 2 semanas.

¿Qué hay en un nombre? Todo - especialmente cuando usted está en negocio. Pregúntale a la gente de General Motors – Ellos introdujeron la Chevy Nova en el mercado de Sudamérica y se preguntó por qué nadie lo compraría, sólo para descubrir que en la lengua local "Nova" significa "No va a ir." Pregúntale a la gente de Coca Cola que trataron de comercializar sus bebidas en China. Lo llamaron Ke-kou-ke-la. Ellos habían pegado sus carteles publicitarios en todo el país, hasta que descubrieron que Ke-kouke- la significa "muerde para ponerse renacuajo". Así que rápidamente cambió el nombre a Ko-Kouko-le -que significa "felicidad en la boca."

La importancia de escoger un nombre cuidadosamente es válido en el mundo del negocio, es también cierto para la iglesia.


ESCOGIENDO EL NOMBRE

Los Adventistas del Séptimo Día son el resultado de la historia del Movimiento Adventista del 1830 y 40 años impulsado por la predicación ferviente Guillermo Miller y otros que proclamaban que Jesús vendría el 22 de octubre de 1844. He visitado la granja de Guillermo Miller he visto la mesa, donde estudió su Biblia. He estado parado sobre la roca en la granja donde los creyentes en al advenimiento esperaban a Jesús que vendría aquella fecha. En el otoño es una escena hermosa, pero cuando ellos se dieron cuenta en la mañana del 23 de octubre que algo terriblemente mal había ocurrido, no fue una escena hermosa. El chasco amargo y su profunda búsqueda y cuidadoso estudio de la Biblia en aquel tiempo llevó un pequeño grupo de hombres y mujeres a la comprensión de que Dios los estaba guiando hacia adelante.

William Miller fue un Bautista dedicado y aquellos quienes aceptaron el mensaje de adventista vinieron de una variedad de trasfondos denominacionales. El denominacionalismo no se algo que tenia importancia para ellos. El pequeño remanente que se aferró a su fe al encarar la decepción amarga que albergaba una desconfianza básica en las denominaciones. Organizada, la religión institucional para ellos representaba a Babilonia -todo lo que se opone a la verdad de Dios, y ellos no querían tener nada que hacer con ella.

Bajo el liderazgo de Jaime y Elena White, José Bates y los otros del movimiento adventista comenzó a tomar impulso significativo - especialmente en los 1850s. En los primeros días pastores portaba credenciales de cualquier iglesia, para predicar. Pero como el cuerpo de creyentes creció, fanáticos, auto-nombrado ministros llegaron a acosar a la manada. Algo había que hacer para identificar a aquellos que fueron autorizados a predicar y el pastor y los que no estaban autorizados a hacerlo. La estructuras de liderazgo laico comenzó a surgir en las congregaciones locales, diáconos y tesoreros de la iglesia fueron nombrados. Grupos de creyentes comenzó a adquirir tierras para construir iglesias y casas editoriales. El problema era que la ley no se lo permitió a la propiedad corporativa propia, sin un nombre. Así que la gente de Parkville, Michigan, dijo, "Nosotros nos vamos a llamar a la" Iglesia de Parkvill de la Segunda venida de Cristo" así podemos llegar a algo mejor. James White tenía su propia manera de moverse por la letra de la ley con su publicación trabajo - que compró la propiedad a sí mismo y le dio el control del ministerio en el movimiento.

Los debates fueron de ida y vuelta - Los principales líderes en el movimiento comenzó a agitar para la organización de la iglesia. Y otros líderes respetados, diciendo, "no hacer nada." Roswell Cottrell adoptó la posición de que para hacer un nombre para nosotros sería hacer un tipo de Babilonia y desdibujar los límites entre Iglesia y Estado. Y James White tomó la posición de que organización de la iglesia era fundamental porque el estado actual de las cosas creadas su propio tipo reflejaba confusión babilónica. J. N. Loughborough - un hombre que fue pionero a la causa adventista en California - tomaron la posición de que si estaba bien para los creyentes como individuos tener su propiedad, entonces estaba bien para los creyentes como un grupo tener su propiedad.

Por último, todos se reunieron en una sesión de la Conferencia General celebrada en Battle Creek, Michigan, a fines de septiembre de 1860. Todo hicieron todo deferentes tipos de sugerencias. Algunos dijeron: "Vamos a llamar a la Iglesia de Dios." Y otros decían: "No, ya hay una iglesia con ese nombre, y lo que es más, y suena arrogante." Alguien sugirió que la iglesia se conoce como" La iglesia que adorar en el séptimo día en diferentes lugares. "Finalmente alguien sugirió el nombre "Adventista del Séptimo Día Iglesia", ya que expresó el Cristo-Céntrico mensaje esencial de nuestra fe. Se puso a votación y además fue afirmado por el don de la profecía.

Así que está en el nombre "Adventista del Séptimo Día"? Dos esenciales, Cristo-céntrico verdades que van directo al corazón de nuestra identidad y misión - el séptimo día Sábado y la venida de Jesús.


EL SABADO: UNA SENAL QUE PERTENECEMOS

El séptimo día sábado es una señal importante de que pertenecemos a Dios. Se trata de un símbolo del amor que Jesús pone en el corazón de su novia, la iglesia. Hay
tres versículos de la Biblia que llevan a cabo esta verdad esencial - El primero de ellos se encuentra en Éxodo 31:16,17

Guardarán, pues, el día de reposo] los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. 17 Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.

El segundo se encuentra en Ezequiel 20:12:

Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.

Y el versículo 20:

y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.

El sábado nos une a Jesús como nuestro Creador. La Biblia deja muy claro que fue Jesús quien desempeñó el papel principal en la creación del mundo. (Juan 1:3; Efesios 3:9, Colosenses 1:16, Hebreos 1:02) Fue Jesús quien habló y por su palabra trajo este mundo a la existencia. Fue Jesús que dio lugar al género humano y sopló en Adán y Eva el don de la vida. En el don supremo de la creación Dios nos dio la Sábado del séptimo día. El día de reposo del séptimo día continuamente nos remite a Jesús. Es un recordatorio constante de su amor, su grandeza y su poder creador. Si el séptimo día sábado había sido fielmente honrado a lo largo de los años nunca hubiera habido un ateo o un idólatra.

El sábado nos une a Jesús como nuestro libertador. En el preambulo a los diez mandamientos leemos:

Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. Exo 20:2

Eso es que Jesús esta habladonos en el monte Sinaí que tenemos que recordar que la ley de Dios ha enmarcado en los Diez Mandamientos para que la gente sea libre. Cuando Dios te lleva a cabo la liberación de la esclavitud del pecado dentro de una relación salvadora con Jesús, Él te hace libre! Y Él da su ley para proteger y nutrir a los que son librados. El corazón de la ley es el sábado. Repite conmigo:

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de Sábado y lo santificó. Exo 20:8-11

El sábado nos une a Jesús como nuestro ejemplo. Jesús fue a la iglesia el sábado (Luc 4:16)

El sábado nos une a Jesús como nuestra eterna seguridad. Apocalipsis 7 nos dice que antes que venga el fin del mundo Dios enviara a sus santos Ángeles para sellarnos- para asegurar en la eternidad de Cristo. El séptimo día sábado lleva el sello de Dios- y este es un símbolo que pertenecemos a El.

Por ultimo el sábado nos une a Jesús por toda la eternidad. Isa 66:23

Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.

A lo largo de toda la eternidad nos reuniremos alrededor del trono de Dios cada sábado para adorar y celebrar y regocijarnos juntos.


LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO: NUESTRA BENDITA ESPERANZA

El segundo componente en nuestro nombre es "Adventista", ya que afirma nuestros más preciados esperanza y expectativa. Así como el sábado es el anillo de bodas de oro del corazón, la Segunda Venida de Jesús es nuestra esperanza bienaventurada. Me encanta la forma en que apóstol Pablo dice en su carta al pastor Tito quien ministra a su iglesia en la isla del mediterránea de Creta:

aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, Tito 2:13

La bendita esperanza: Ese es el tipo de cosa que le mantiene en marcha cuando la vida es dura. Cuando su compañero de abandona. Cuando el médico te dice: "Esto es cáncer". Cuando usted está parado en frente del ataúd de su hija. Cuando usted fue despedido de su trabajo. Cuando su casa se incendia. Usted necesita la esperanza y la certeza de que Jesús pronto volverá para seguir adelante.

Hace treinta años había algunos cristianos que comenzaron a jugar con la idea de que aun cuando no habría Segunda Venida y si aún no había cielo valdría la la pena servir al Señor por la manera en que enriquece nuestra vida aquí y ahora. Hay algo de verdad en todo esto - Dios enriquece nuestras vidas aquí y ahora. Pero nunca olvido cuando estaba en el seminario en mis clases con el Dr. Mervyn Maxwell, cuando dijo: "La gente que compra en ese tipo de teología ha tenido una vida demasiada fácil." La venida de Jesús es nuestra mejor esperanza. Es la promesa que mejores días vienen.

La esperanza del retorno de Cristo es un tema dominante en las Escrituras. La Biblia dice mas acerca de la venida de Jesús que cualquier otro evento. Dwight L. Moody nos dice que hay más de 2.500 referencias a la Segunda Venida en la Biblia y que la mayoría de ellos están en el Antiguo Testamento. Hay 260 capítulos en el Nuevo Testamento y la Segunda Venida se refiere 318 veces. Su uste pone esto junto, encontrara que de después de cada 25 versículos un habla de este gran evento en la Biblia.

Es como el Monte Fuji, que sale mas de 3500 metros en el aire. Esto domona todo el paisaje japonés por kilómetros alrededor. Me dijeron que los artistas clásicos japoneses siempre pintan el Fuji en sus pinturas. A veces esto esta a la distancia. A veces es justo hay en colores llamativos y brillantes. A veces está envuelto en las tonalidades de gris de una tormenta o envuelto en los colores etéreos del crepúsculo. Pero siempre, Fujiyama está ahí.

Lo mismo ocurre con la Segunda Venida de Jesús en la Biblia - A veces el profetas pintar la escena en los tonos sombríos del gran día del Señor. La mayoría de la veces esto representa colores brillantes de esperanza y alegría por venir.


Se acerca el día en nos reuniremos con el Señor! Será un indescriptible explosión de su gloria que se extenderá de horizonte a horizonte y el Rey Jesús vendrá! El coro ángeles cantaran el himno con nota alegre. El sonido de la trompeta anunciara su regreso. Y cuando el sequito divino se acerque veremos su rostro. Como que Él pone la trompeta de plata en sus labios un toque de clarín rodará por toda la tierra. "¡Despierta!" "¡Despierta!" Él llamara a sus santos que dormían en sus tumbas y de los oscuros recovecos de la tierra y despertara a todos los redimidos de todas las edades. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.


APELACION

¿Qué hay en un nombre? Muchos cuando tu estas en el asunto. Una gran cantidad cuando tu estas en el asunto porque estas diciendo a la gente de alrededor del mundo que hay un Salvador y que su nombre es Jesús. Un Adventista del séptimo día, un adventista del séptimo día cristiano. Mantengo estos dos tesoros en mi corazón: El séptimo día Sábado y la promesa del regreso de Cristo porque ellos enriquecen mi relación con Jesús.

¿Y tú? ¿Estás contento de ser un Adventista del Séptimo Día cristiano? ¿Esta Jesús en el corazón de todo lo que tu más quieres? ¿Es esta iglesia algo especial para ti? Es el séptimo día Sábado el mejor día de la semana para ti? Un sagrado día de celebración que enriquece tu relación con Jesús? Y el regreso inminente de nuestro Señor – realmente brilla tu corazón con esa esperanza? Es tu vida diaria impactada por la seguridad de que cualquier día de estos Jesús vendrá a llevarte a casa? Esta usted comprometido con el mensaje y la misión de esta iglesia?

Tal vez usted es un invitado de hoy - un buscador de la verdad- alguien que está buscando una iglesia. Les aseguro que nuestros corazones están abiertos a usted y que las puertas de nuestra iglesia están abiertas para usted. Para ti hay una invitación especial para unirte a nosotros en conocer a Jesús a través de los regalos del sábado y su prometido regreso. Ven hablar conmigo – o pregunta a cualquier miembro de esta iglesia y haremos todo lo posible para ayudarlo en su experiencia con Jesús en su vida hoy y siempre.



Fuente: www.150sda.org
El 1 y 2 de octubre de 2010, las Iglesias Adventistas conmemoran el 150 Aniversario de la elección del nombre de la denominación, "ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA"
Autor: Dan Martella

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lunes, 6 de setiembre de 2010

El secreto de la religión pura. Por Ricardo Bentancur

Los seres humanos tenemos la costumbre de separar las diferentes áreas de la vida en compartimientos distintos: Una cosa es el trabajo, otras las tareas hogareñas, y otros son los espacios para el deporte y la recreación. ¿Y dónde queda la religión? En primera instancia pareciera que está en otro compartimiento, separado de los anteriores. ¿Acaso no la mantenemos ligeramente distante de los diferentes ámbitos de relación con los demás seres humanos? Así pues, en nuestra era moderna, pareciera acentuarse la separación entre los dos planos que abarcan todas nuestras relaciones: el que pertenece a Dios, para elevar nuestro corazón y adorarlo; y el que pertenece al prójimo, donde entran desde los familiares, los amigos y compañeros de trabajo hasta la más anónima persona con la que me crucé hoy de mañana. Por eso, cuando se trata de practicar una religión pura nos esforzamos por dejar fuera de ese ámbito todo lo que se interponga entre Dios y nuestra alma. Esta separación nos parece muy natural y evidente.

Sin embargo, en relación a este asunto leemos en la epístola del apóstol Santiago un versículo singular y auténticamente sorprendente, que tal vez nos abra los ojos y nos permita rectificar nuestra opinión: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27). Si creemos que para mantenernos puros e incontaminados por el mundo debemos separarnos de la gente, estamos equivocados. Este texto dice justamente lo contrario. No se dice en este versículo que el ocuparse de los huérfanos y de las viudas sea un agregado de la religión. Por el contrario, se dice precisamente que esto es la esencia de la religión, y por cierto de la religión pura. ¿No pensábamos nosotros que la religión pura era ocuparse de Dios y de ninguna otra cosa? Aquí, sin embargo, se dice precisamente lo opuesto: las dos realidades más grandes para el ser humano —Dios y el prójimo—, no pueden ser alojados en compartimientos separados.

No podemos mirar las cosas con ojos extraviados: con un ojo a Dios y con otro a nuestro semejante. Ciertamente no se funden el uno con el otro, pero lo que separaba y aislaba una parte de la otra ya fue superado por la muerte redentora del Señor. Lo que estaba lejos se ha acercado, y Jesús nos ha concedido un camino abierto al Padre. Por amor a Jesús, el Padre ha tocado nuestro corazón, que antes estaba muy lejos de él; y lo ha transformado, atraído hacia sí, y dotado con su gracia y con su Espíritu Santo. A través de su Espíritu, Dios quiere vivir en nuestro corazón. No quiere vivir meramente sobre nosotros, en la lejanía, sino que, por amor a Jesús, quiere vivir en nosotros y entre nosotros. No tan solo en los templos, sino en la gracia viviente que transita en la vida cotidiana y secular.

Dios inspira en nosotros el deseo que tenemos de ser buenos y de ocuparnos del prójimo. Dios está en esos impulsos en favor de la vida que por momentos crecen en nuestro interior sin que sepamos de dónde provienen (Romanos 5:5). La modalidad del Espíritu de Dios siempre podemos leerla mejor en la vida y en la muerte de Jesús, el Hijo del Padre. Jesús estuvo movido siempre por el Espíritu, y en él se reveló del modo más claro posible lo que es propio del Espíritu de Dios: En vida y en muerte se ocupó constantemente de sus semejantes, llevando sus cargas, redimiendo sus culpas, llorando sus muertes, anunciando esperanza.

Por lo tanto, cuando prestamos nuestras fuerzas a este espíritu, cuando nos ocupamos de los huérfanos, de las viudas y de los oprimidos, ya sea en el círculo de nuestra familia o de nuestro trabajo o de nuestra sociedad, Dios se hace presente. Y lo honramos, aun sin nombrarlo.




Fuente: El Centinela / Setiembre 2009
Autor: Dr. Ricardo Bentancur, escritor, filosofo y teólogo uruguayo, actualmente editor asociado de EL CENTINELA. Doctor en Filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba; licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Buenos Aires; licenciado en Teología por la Universidad Adventista del Plata y la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires. Ex redactor de la Asociación Casa Editora Sudamericana, Bs. As., Argentina y actual redactor de Pacific Press Publishing Association, en Idaho, Estados Unidos. Autor de dos libros y de numerosos artículos sobre teología, filosofía de la religión y fenomenología, publicados en revistas de difusión y especializadas de Europa y de las tres Américas.
Fotografía: Jóvenes adventistas voluntarios (ADRA) sirviendo /Más de 500 adventistas muertos... primera evaluación post desastre en Haití

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miércoles, 11 de agosto de 2010

Los instrumentos musicales del templo. Por Carlos A. Steger

Dios indicó qué instrumentos debían usarse en el Santuario. ¿Qué podemos aprender de esas instrucciones para aplicar a la música en la iglesia actual?

Cuando Dios ordenó a Moisés que construyera el Santuario, le dio minuciosas instrucciones en cuanto al plano del edificio y el diseño de cada uno de los muebles y los utensilios (Éxo. 25:8, 9). La última parte del libro de Éxodo presenta en forma detallada esas pautas y la forma en que se ejecutaron. Luego, el Señor estableció el sistema de sacrificios y ofrendas, tanto para el servicio diario como para las fiestas anuales. El libro de Levítico registra qué elementos debían ofrecer en cada caso y de qué manera tenían que hacerlo.

Moisés registró ciertos detalles que muestran el deseo divino de que el Santuario y su ritual tuvieran belleza. La decoración de los muebles, el bordado del cortinado y de las vestiduras sacerdotales, y la composición del incienso son algunos ejemplos de este propósito.

Sin embargo, es sorprendente que el Pentateuco no contenga pautas respecto de la música en el Santuario. Sólo se mencionan dos trompetas de plata, pero éstas fueron construidas primariamente “para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos” (Núm. 10:1). Frecuentemente se usaban para dar la voz de alarma. Es natural que su función haya sido limitada, pues, en la antigüedad, las trompetas no tenían válvulas ni llaves, de modo que no podían producir una melodía, sino solamente un sonido fundamental con sus armónicos (por ejemplo: do, sol, do una octava más agudo, mi y sol). Con ellas, a lo sumo se podía emitir las notas que se suelen tocar para una clarinada.

Después de que los israelitas entraron en la tierra prometida, Dios agregó instrucciones con respecto a la música del Santuario. Para ello, utilizó a David, que por indicación divina estableció qué instrumentos debían ser utilizados y organizó el ministerio musical de los levitas. Moisés erigió el tabernáculo; David lo llenó de música.


David determina cuáles instrumentos son sacros

Los israelitas tenían instrumentos de cuerda, de viento y de percusión. De todos ellos, Dios escogió cuatro para el Santuario. A las trompetas que Moisés había fabricado, David agregó las arpas, los salterios y los címbalos (1 Crón. 15:16, 28; 25:1, 6; 2 Crón. 5:12; 29:25).

Como las trompetas no podían ejecutar una melodía, se utilizaban para anunciar la llegada de las fiestas anuales y el comienzo de cada mes, y para dar otras indicaciones.

Las arpas y los salterios (o liras) podían tener hasta doce cuerdas. Con ellos se podía ejecutar muy bien una melodía, con su correspondiente armonía. Eran, por lo tanto, apropiados para acompañar el canto, y de hecho existen numerosas referencias en las que aparecen con esa función (1 Rey. 10:12; 1 Crón. 15:16; 2 Crón. 5:12; Sal. 33:2).

Los címbalos eran dos platillos que se sostenían uno en cada mano mediante correas. Se ejecutaban haciéndolos chocar entre sí. Como resultado, ambos platillos quedaban resonando. En hebreo, tienen un nombre onomatopéyico que proviene de un verbo que significa “golpear”, “retiñir”, “sonar”. Se utilizaban para indicar pausas o la finalización de las estrofas en el canto antifonal. La palabra hebrea selah, que se encuentra en algunos salmos, parece indicar el momento en que se tocaban los címbalos. La Biblia no registra ni un solo caso de uso secular de los címbalos. Solamente se utilizaban para el culto y la alabanza a Dios.

Aunque David era un talentoso músico y poeta, no fue eso lo que legitimó sus aportes, sino la inspiración de Dios. Según el registro bíblico, había “levitas en la casa de Jehová con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad, vidente del rey, y del profeta Natán, porque aquel mandamiento procedía de Jehová por medio de sus profetas” (2 Crón. 29:25).


Vigencia de los instrumentos sacros

La historia bíblica muestra que los instrumentos sacros, que David estableció por inspiración divina, continuaron como tales hasta los últimos registros del Antiguo Testamento. Eran llamados “los instrumentos de música de Jehová” (2 Crón. 7:6).

Casi trescientos años después de David, cuando el rey Ezequías restableció el culto al verdadero Dios en el templo, siguió fielmente “el mandamiento de David”, designando levitas para cantar con címbalos, salterios y arpas (2 Crón. 29:25).

Cuando los judíos regresaron de la cautividad, primero bajo el liderazgo de Esdras y luego de Nehemías, siguieron utilizando exactamente los mismos instrumentos sacros para alabar a Jehová, “según la ordenanza de David rey de Israel” (Esd. 3:10). Lo hicieron “con alabanzas y con cánticos, con címbalos, salterios y cítaras” (Neh. 12:27; la palabra traducida como “cítaras” es la misma que en otros pasajes se traduce “arpas”).

El sacrificio de Cristo en la cruz puso fin al sistema de sacrificios y ceremonias del Santuario que simbolizaban al Salvador; no obstante, los creyentes seguimos adorando al mismo Dios. Las formas y los medios han variado con el transcurso del tiempo, pero los principios que el Señor estableció para adorarlo son los mismos. ¿Cómo se aplican esos principios en el caso de la música? Los instrumentos sacros del Antiguo Testamento presentan dos principios de vigencia permanente.


Distinción entre música sacra y música secular

Al elegir ciertos instrumentos para el templo, dejando completamente de lado otros instrumentos, el Señor indicó claramente que debe haber una diferencia entre la música de la iglesia y la música secular.

Es particularmente instructivo que en el templo se utilizaran los címbalos, instrumentos de percusión no rítmica, mientras que nunca se utilizaron los panderos o tamboriles (pequeños tambores de mano), instrumentos de percusión rítmica. La Biblia no explica por qué se los excluyó del culto, pero es fácil deducir la razón: los tamboriles se utilizaban para festejar victorias militares (Éxo. 15:20; Juec. 11:34; 1 Sam. 18:6) o para fiestas de entretenimiento secular (Job 21:12; Isa. 5:12; 24:8; Jer. 31:4). Aunque algunas veces el festejo con motivo de un triunfo militar incluyó el agradecimiento y la alabanza a Dios, tales celebraciones nunca se hicieron en el templo.1 La presencia de estos instrumentos en el Santuario hubiera despertado pensamientos y sentimientos totalmente ajenos al culto. Los instrumentos de percusión rítmica producen un estímulo motriz instintivo, que no tiene nada que ver con la adoración y la meditación espiritual.

La aplicación actual de este principio en el culto implica que deben evitarse los instrumentos y los estilos musicales asociados con actitudes, lugares o prácticas incompatibles con el culto, o directamente contrarias a Dios y a sus enseñanzas.

La distinción entre lo sagrado y lo profano no debe tomarse a la ligera. El castigo que recibieron Nadab y Abiú por ignorar este principio en el culto demuestra la importancia que esto tiene a la vista de Dios (Lev. 10:1, 2, 8-10).


Propósito de la música sacra

La música en el templo tenía una finalidad bien clara. No era un fin en sí mismo; tampoco tenía el propósito de entretener a los fieles. Existía para ayudar a alabar con la mente y el corazón. El registro bíblico dice que los levitas músicos estaban en el templo “para guiar el canto” y “para acompañar los cantos de Dios (1 Crón. 15:21; 16:42, NVI). Esos cantos se interpretaban “para aclamar y alabar a Jehová (1 Crón. 25:3).

Dios inspiró a David en la selección de los instrumentos más apropiados para lograr ese objetivo. Con las arpas y los salterios se podía tocar una melodía armonizada. Así, estos instrumentos servían de apoyo y guía al canto del coro y de la congregación. No eran instrumentos estridentes ni sonaban con tanto volumen que ahogaran el canto.

El Señor no ha revelado específicamente qué instrumentos desea que utilicemos en la iglesia actualmente. Sin embargo, las características y las funciones de los instrumentos sacros del Antiguo Testamento son lo suficientemente claras como para que, guiados por el Espíritu Santo, determinemos sus equivalentes contemporáneos. Serán instrumentos que puedan ejecutar una melodía armonizada para guiar el canto de la congregación. Serán instrumentos que no desviarán la atención de la alabanza a Dios hacia actitudes o pensamientos mundanos. Nunca se los ejecutará (o amplificará) a un volumen excesivo que sobrepase la voz humana, pues el mensaje cantado es primordial en el culto.

Instrumentos tales como el órgano y el piano han demostrado ser los más apropiados para la iglesia. Otros instrumentos también pueden cumplir esta función, aunque con menor eficacia. Las características de cada instrumento y la forma de ejecutarlo son determinantes para decidir si podrán servir en el culto o no. Aunque ningún instrumento es malo en sí mismo, algunos no deberían utilizarse en el culto. Esto es particularmente cierto en el caso de los instrumentos de percusión rítmica (tanto acústicos como electrónicos).

Tributemos nuestros cantos de adoración al Señor siguiendo su voluntad en vez de nuestro gusto no santificado. Hagámoslo con sinceridad y devoción. “En los íntegros es hermosa la alabanza. Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio [...] Hacedlo bien, tañendo con júbilo” (Sal. 33:1-3).





Fuente: Revista Adventista / Junio del 2004.
Autor: Dr. Carlos A. Steger, recientemente nombrado decano de la Facultad de Teología de la Universidad Adventista del Plata (Argentina) y director de la Sede del Servicio Latinoamericano de Teología (SALT). Se desempeñaba como director de la Revista Adventista.
Referencias: 1 Los panderos se mencionan en Salmo 68:25; 81:2. Estos dos salmos se refieren retrospectivamente a la liberación de Egipto en tiempos del éxodo, y destacan la victoria de Dios sobre los enemigos. Los panderos también se mencionan en Salmo 149:3; 150:4. Estos salmos originalmente constituían uno solo, dedicado a celebrar la victoria militar sobre los enemigos de Israel (Sal. 149:6-9).

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viernes, 23 de julio de 2010

El extranjero que está dentro de tus puertas. Por Herold Weiss

Reflexión sobre los "inmigrantes ilegales" adventistas y el adventismo.

Mi primer trabajo como empleado denominacional fue como pastor de la Iglesia Hispana de Broadway en Manhattan. Su salón de cultos ocupaba el segundo piso de un edificio comercial con un cambalache que vendía antigüedades en el primer piso y un club social en el tercero. Quedaba sobre la famosa avenida neoyorkina un poco más de cincuenta cuadras al norte de Times Square. Los miembros puertorriqueños, por supuesto, eran ciudadanos estadounidenses, pero la mayoría de los dominicanos, colombianos, ecuatorianos y ciudadanos de otros países latinoamericanos habían llegado a Nueva York con visas de turista y se habían quedado. Entiendo que irlandeses, polacos y otros hacen eso hoy en día.

Las damas trabajaban en la industria de la aguja en el “Garment District” un poco al sur de Times Square. Los hombres trabajaban de lavaplatos en los restaurantes o de lavapisos en los edificios de oficinas o de apartamentos. Los que habían podido acumular algún dinero estaban pagando un abogado para que les tramitara la residencia en el país. Esto no era fácil pues ganaban entre 45 a 50 dólares por semana y tenían que pagar unos 75 dólares por mes para alquilar un apartamento en un edificio del siglo XIX con mal olor y 8 pisos sin ascensor. Casi todos habían llegado a Nueva York ya siendo adventistas. Unos pocos tenían parientes adventistas y se habían bautizado en Nueva York. La situación era más o menos la misma en las 13 iglesias hispanas del Gran Nueva York en los años 1962-65, cuando fui pastor de Broadway.

Pocos años después, ya viviendo en Berrien Springs, Michigan, por iniciativa del pastor Elías Gómez, el doctor Humberto Rasi y el hermano Ismael Olivares se organizó la Iglesia Hispana de Berrien Springs, y mi esposa, Aida, y yo fuimos de los miembros fundadores. Hasta el día de hoy lo somos. En sus comienzos la membresía constaba de unas pocas familias establecidas en esta localidad y de alumnos de países hispanos que habían venido a Andrews University por cuatro o cinco años de estudio. Desde un principio la iglesia trató de atraer a los hispanos inmigrantes que llegaban a Michigan a cosechar fresas, pepinos, tomates, cerezas, damascos, duraznos y manzanas. A fines del invierno agricultores locales viajaban a México para contratar un camionero que les trajera un cierto número de trabajadores para tal y tal fecha. El “traquero”, el dueño del camión (truck), conseguía los trabajadores y los transportaba amontonados en su camión como fardos de heno bajo un toldo. Al llegar, el agricultor les daba para vivir unas casas rodantes desechadas cuyas instalaciones ya hacía años que no funcionaban. Estas casas estaban escondidas en un rincón del campo con un par de letrinas y un pozo de agua para las ocho o diez familias que vivían en el campamento.

El traquero les cobraba a los trabajadores por el viaje y cobraba del agricultor por el trabajo de los inmigrantes a su cargo. Luego les pagaba a los trabajadores lo que quería. Siendo que el traquero tenía en su posesión los papeles de inmigración adquiridos al cruzar la frontera, y era el único que sabía dónde estaban y los podía llevar de vuelta a México una vez terminada la cosecha, tenía pleno control sobre los trabajadores. Pocos trabajadores lograban zafarse de la mano de hierro del traquero que los llevaba de aquí para allá a trabajar en diferentes fincas. En México les había prometido 16 semanas de trabajo. Muchas veces se pasaban dos o tres semanas sin trabajar esperando que llegara el tiempo de cosechar los vegetales o las frutas. Al fin del verano sólo habían trabajado tal vez 10 semanas y habían ganado menos de la mitad de lo que se les había prometido. Cuando uno observaba a los trabajadores en los campos veía que muchos de ellos eran niños y niñas de 8 años para arriba.

Ya para fines de la década de los 70 el Departamento de Trabajo y el de Bienestar Social comenzó a implementar las leyes existentes en los libros que condenaban las viviendas asquerosas y la labor de menores de edad. En estas circunstancias los agricultores dejaron de contratar traqueros y de proveer vivienda. Los agricultores, sin embargo, seguían necesitando mano de obra y los trabajadores migratorios norteamericanos que pasaban el invierno recogiendo naranjas en Florida y venían a recoger fresas y manzanas en Michigan no eran los suficientes. En el nuevo sistema los trabajadores que llegaban del extranjero venían en sus autos y conseguían vivienda por su cuenta. Esto les permitía buscarse trabajos que los emplearan durante todo el año en restaurantes, centros de jardinería, empacadoras de vegetales y frutas, fábricas de queso, etc.

La Iglesia Hispana de Berrien Springs ya cuenta con muchos miembros de familias que se han radicado permanentemente, y de vez en cuando bautiza inmigrantes recién llegados. Nadie pregunta por sus papeles de residencia. Si los inmigrantes sin documentos están aquí es porque tienen trabajo. El que no tiene trabajo se va. En Nuevo México y Arizona, donde la mayoría de la membresía adventista es hispana, se calcula que más de la mitad de los miembros hispanos están en el país sin documentos. Con la amenaza de la ley SB 1070 muchos ya se han ido y los diezmos de la Conferencia de Arizona disminuyeron en 140,000 dólares en el mes de abril. El lenguaje del dinero habla fuerte, y los pastores hispanos lo están oyendo con claridad.

La voz que se oye por los medios públicos es la de los que insisten en la ilegalidad reinante. Según ella se trata de “la ley y el orden”. Pero más que de la ley y el orden se trata de la justicia. La Iglesia de Cristo, sin duda, no debiera dejarse llevar por la voz popular.

Si tres conductores de automóviles están yendo a 20 kms. por hora por encima del límite de velocidad y el policía para a uno de ellos y le da una multa, nadie piensa que se hizo justicia. El que quiere imponer la ley debe ser consistente. Como bien dijera Pablo: “El que quiere ser justificado por la ley debe cumplir toda la ley”. Pablo, sin duda, tenía en mente los 612 mandamientos registrados en el Antiguo Testamento. El que insiste que se debe imponer obediencia a las leyes, estaba callado cuando los traqueros y los agricultores las desobedecían y ahora no insiste que los que emplean a trabajadores sin documentos deben ser llevados ante el juez. Los que quieren que se imponga la obediencia a las leyes que regulan la inmigración no insisten con igual entusiasmo en la obediencia a las leyes que regulan la extracción de carbón o de petróleo. Los que no son consistentes en la imposición de las leyes pierden toda credibilidad. La iglesia que no condena el pecado más condenado por Cristo, la hipocresía, también la pierde. El Dios de la Biblia es un Dios de leyes, pero más aún es un Dios de justicia, y nadie debiera confundir estas dos cosas.

Durante los últimos seis mil años los seres humanos han sido un género migratorio. Lo que comenzó en los cuatro ríos del Edén (el Tigris, el Eufrates, el Nilo y el Pisón) pronto se esparció sobre la faz de la tierra por pueblos migratorios. Siempre ha habido extranjeros, peregrinos y advenedizos sobre la tierra. El Dios de la Biblia nunca se cansa de recordar a sus hijos que ellos también fueron y son extranjeros y advenedizos.

Si miro a mis antepasados, mis tatara-abuelos emigraron de Alemania a Rusia en el siglo XVIII. Mi bisabuelo de Rusia a Brasil, de allí a Argentina, de Argentina a los Estados Unidos y de vuelta a Argentina en el siglo XIX. Mi abuelo, como su padre, nació en Rusia pero vivió la mayor parte de su vida en la Argentina. Yo nací en Uruguay de padres argentinos, y a los 19 años vine a los Estados Unidos. Ahora mis hijos son estadounidenses. ¿Por qué esta cadena de migraciones? Porque como sucedió en tiempos de Abraham, Isaac y Jacob, había hambre en la tierra.

La moral toma forma cuando enfrenta dilemas. En el Antiguo Testamento se hace claro que cuando escasea el pan y hace falta trabajar más, el extranjero y el advenedizo deben tener pan para comer y deben descansar en sábado. Pablo hace claro que cuando la verdad y el amor crean una encrucijada difícil hay que darle preferencia al amor. Cuando a día de hoy se le dice a los pastores hispanos que no deben bautizar, ni tener como miembros, a quienes carecen de documentos, se está actuando en contra de uno de los valores más caros de la Biblia. Frente al dilema creado por la contraposición de la ley y la hospitalidad debida al extranjero la iglesia no hace justicia cuando le da preferencia a la ley antes que a las demandas del amor.

Una de las reglas más importantes tanto para los padres como para los legisladores es la de no establecer leyes cuando se carece de los medios o la voluntad para imponer su obediencia. Últimamente, en Estados Unidos las leyes que regulan la inmigración han sido olvidadas. Es difícil decidir si la razón es la falta de recursos o la falta de voluntad. La mayoría de los ciudadanos piensan que es necesario establecer nuevas leyes que las autoridades puedan hacer respetar. Los políticos que se opusieron a la legislación de reformas en el sistema de los seguros médicos, y se oponen a la reforma de las leyes que regulan las actividades de la bolsa de Wall Street, definitivamente no quieren ni siquiera considerar nuevas leyes que regulen la inmigración. Siendo que la infiltración ilegal de inmigrantes, como la importación de drogas ilegales, es promovida por los patrones que buscan mano de obra barata y drogadictos que buscan drogas no importa a qué precio, no es difícil ver por qué las leyes que regulan la inmigración fueron olvidadas cuando su olvido beneficia a los capitalistas que tienen tanto interés en mano de obra barata como en consumidores con dinero en el bolsillo. Si la presencia de doce a veinte millones de inmigrantes no-documentados se ha convertido de un día para otro en la papa caliente de la política nacional se debe a la crisis laboral que aflige al país. Pero precisamente en tiempos como éstos es cuando la Iglesia debe proclamar la palabra de Dios a los poderosos. Cuando la Iglesia se acobarda, se acomoda a las presiones políticas del momento y le niega hospitalidad al extranjero no documentado deja de ser el cuerpo de Cristo Resucitado que testifica del poder vivificador de Dios en la tierra. La iglesia que se declara abierta sólo para el inmigrante documentado se ha olvidado que en vez de sistemas de leyes y doctrinas, Cristo le enseñó un estilo de vida.





Fuente: Adventist Forums / Café Hispano
Autor: Herold Weiss, Southern Missionary College; M.A., B.D., Andrews University; Ph.D. Actualmente es profesor emérito de Saint Mary's College, Notre Dame, Indiana. Por veinte años, fue profesor afiliado del Nuevo Testamento en el Northern Seminary, Chicago. Es el autor de "A Day of Gladness: The Sabbath Among Jews and Christians in Antiquity" (Un día de alegría: El Sábado Entre Judios y los cristianos en la Antigüedad).
* Originalmente este subtitulo no era parte de la nota, vale aclarar que ha sido insertado por nosotros. Editor

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domingo, 27 de junio de 2010

Los dos mensajes de la creación. Por Enoch Aguilar


Uno de los pasajes más interesantes del Génesis es aquel que muestra al hombre solo en medio de la creación. A pesar de estar rodeado de la exuberante naturaleza y de estar ocupado en ponerle nombre a todos los animales, a Adán le falta algo. Ve a los animales y advierte que ellos tienen una pareja con quien compartir la belleza que los rodea, pero él no tiene a nadie de su especie con quien disfrutar esa dicha. Se siente incapaz de compartir sus sentimientos con alguien que lo entienda. Dios, quien observa su creación, sabe que Adán se siente solo y dice: “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18).

En esos momentos de soledad existencial y de pobreza vital del hombre, Dios establece dos instituciones básicas para que Adán no esté, ni se sienta solo: el matrimonio y el sábado.

El matrimonio

El matrimonio fue idea de Dios, quien lo instituyó desde la creación, en el albor de la historia humana. Después de haberlos creado en el sexto día, Dios los unió (ver Génesis 1:26, 27; 2:18-25).

Desde el punto de vista bíblico, es claro que Dios estableció esta relación de esposos como un patrón para las generaciones futuras. En San Mateo19:4-6, Jesús se refirió a eso que fue establecido en el Edén como algo aún vigente.

El apóstol Pablo toma la relación del matrimonio para ilustrar el tipo de relación que debe haber entre Cristo y su iglesia. Como podemos ver, el matrimonio es una institución establecida para el bienestar de la persona y la sociedad humana, y está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar.

La escritora Elena de White escribió: “Cuando se reconocen y obedecen los principios divinos en esta materia, el matrimonio es una bendición, salvaguarda la felicidad y la pureza de la raza, satisface las necesidades sociales del hombre, y eleva su naturaleza física, intelectual y moral”.1

El matrimonio tiene aspectos importantes que podemos resaltar: el acercamiento entre los cónyuges, la pertenencia mutua, la individualidad que los cónyuges deben mantener, el conocimiento que han de tener el uno del otro, y la fidelidad mutua. Sin embargo no me voy a referir a ninguno de estos aspectos, porque me interesa resaltar el aspecto de protección que debe existir en el matrimonio. En Efesios 5:21 se nos dice: “Someteos unos a otros en el temor de Dios”. El apóstol Pablo establece un principio elemental para el buen funcionamiento del matrimonio, el sometimiento mutuo.

El sometimiento del cual habla el apóstol no es el sometimiento para ser controlado sino para ser protegido. En los siguientes versículos encontramos lo que yo llamo “el paraguas de la protección divina”. El hombre debe someterse a Dios, la esposa al esposo y viceversa, y los hijos a los padres.

Cuando se realiza un matrimonio, ya sea por medio un notario, un juez, un pastor o un sacerdote, se pide a los contrayentes que se prometan que se amarán y se protegerán en las buenas y en las malas, hasta que la muerte los separe. Por lo tanto, cada uno se une a su cónyuge para protegerlo. Si se mantiene ese principio en mente, la vida del matrimonio es más llevadera.

Un matrimonio donde se aplica el principio de la mutua protección es el mejor regalo que se les da a los hijos. Es en el contexto de la protección que el apóstol Pablo usa el matrimonio como ejemplo para establecer el tipo de relación que debe haber entre Jesucristo y su iglesia.

Así como en el principio Dios puso a un hombre y a una mujer en el Jardín del Edén, y los unió en matrimonio para que habitaran ese hogar, también les dio a los seres humanos otra institución igualmente sagrada: la institución del sábado. Estas dos instituciones, el hogar y el sábado, van de la mano. Ambas son dones de Dios, por ello son sagradas, y la segunda fortalece y enriquece de una manera única los lazos de la primera.

El séptimo día

El sábado es un espacio en el tiempo que Dios apartó para que Adán y Eva lo adoraran como su Creador y su Dios. El mandamiento del reposo sabático fue confirmado por Dios a su pueblo en su preparación para entrar a Canaán cuando lo escribió en el centro de los Diez Mandamientos, como un sello de su autoridad.

La universalidad del sábado está arraigada en la creación. Sus privilegios y obligaciones son válidos para todas las naciones, sectores o clases (ver Éxodo 20:11; 23:12; Deuteronomio 5:13; Isaías 56:1-8.) La observancia del sábado pertenece a todos los miembros de la familia, incluyendo a los niños y se extiende aun “al extranjero que está dentro de tus puertas” (Éxodo 20:10). El sábado, al igual que los otros días de las semana, comienza al final del día, en este caso el viernes, y dura 24 horas, de tarde a tarde (Génesis 1; San Marcos 1:32). Este tiempo coincide con el momento de la puesta del sol.

Aunque la Biblia no se ocupa directamente de las preguntas específicas que podemos tener respecto a la observancia del sábado en nuestros días, sí nos provee principios generales que son aplicables hoy (ver Éxodo 16:29; 20:8-11; 34:21; Isaías 58:13; Nehemías 13:15-22.)

“La ley prohíbe el trabajo secular en el día de reposo del Señor; debe cesar el trabajo con el cual nos ganamos la vida; ninguna labor que tenga por fin el placer mundanal o el provecho, es lícita en ese día; pero así como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado y lo bendijo, el hombre ha de cesar las ocupaciones de su vida diaria, y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas”.2

Este concepto, sin embargo, no apoya la inactividad total. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento nos invitan a interesarnos por las necesidades y aliviar los sufrimientos de otros, porque el sábado es un buen día para todos, particularmente para los necesitados y oprimidos (Éxodo 23:12; S. Mateo 12:10-13; S. Marcos 2:27; S. Lucas 13:11-17; S. Juan 9:1-21).

El sábado como señal del Creador, señala su dominio y autoridad. Una observancia significativa del sábado, por lo tanto, indica la aceptación de Dios como el Creador y propietario de todo, y reconoce su autoridad sobre toda la creación, incluso sobre el adorador. La observancia del sábado está basada en la Palabra de Dios. No hay otra razón lógica para ello. Los seres humanos tienen la libertad de entrar en una relación con el Creador del universo como si lo hicieran con un amigo personal.

En Génesis 1-3 encontramos cómo fue creada la humanidad, cómo Dios instituyó el matrimonio, y cómo lo convirtió en un mecanismo de protección para los cónyuges y la familia humana. También vemos que la institución del sábado tenía el propósito de ser una extraordinaria bendición para la existencia humana. El evangelio señaló que el sábado “fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (S. Marcos 2:27).

Dios nos proporcionó el matrimonio y el sábado para proveernos protección y compañerismo. Uno nos habla de la relación más estrecha posible entre seres humanos adultos, y el otro nos anima a mantener una relación igualmente íntima con el Creador.

Usted, al igual que Adán y Eva, puede disfrutar de las bendiciones representadas por estas dos instituciones. Puede disfrutar de lazos de afectos con otros seres humanos, y puede desarrollar una conexión espiritual con Dios. Desde nuestros mismos orígenes, Dios sabía lo que necesitamos como sus criaturas y hoy nos invita a aprovechar los dos mensajes de la creación.




Fuente: ElCentinela.com / Diciembre 2009
Autor: Enoch Aguilar, posee un doctorado en Ministerio y escribe para El Centinela desde Houston, Texas.
Referencias: 1. Elena G. de White, Patriarcas y profetas, p. 27. 2. White, El Deseado de todas las gentes, p. 177.

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domingo, 30 de mayo de 2010

De la Ciudad al Campo. Por Elena G. de White / Prefacio e Indice

Prefacio
Los consejos del espíritu de profecía insisten repetidamente en los beneficios que ofrece la vida de campo. Las nubes anunciadoras de tormenta señalan cuan apropiada es la repetida exhortación a abandonar las ciudades. Todo Adventista consciente se da cuenta de que las aglomeraciones, las tentaciones, y los crecientes conflictos laborales que se presentan en la vida de la ciudad, no ofrecen un ambiente saludable para las familias cristianas.

A través de los años, millares de Adventistas han buscado en los testimonios del Espíritu de Profecía ya publicados, los consejos que los orientaron para elegir el ambiente apropiado donde debían establecer su hogar, y para saber cuál debía ser su actitud en su relación con las diversas organizaciones del mundo. Como los presagios de la crisis que se avecina indican cuan sutiles son los peligrosos y cuan terrible es el conflicto que nos espera, nos ha parecido acertado presentar una nueva edición de estos consejos de manera que atraiga la atención de cada miembro de iglesia.

Y si tomamos en cuenta el tiempo en que vivimos, resulta apropiado no sólo repetir los consejos que ya conocemos porque se han publicado hace mucho tiempo, sino imprimirles el énfasis necesario al acompañarlos con instrucciones más detalladas que se publicaron de vez en cuando en la Review and Herald o que la pluma inspirada incluyó en cartas personales que dirigió a obreros responsables de la causa de Dios, para darles ciertos consejos.

Esta edición está en completa armonía con las instrucciones que la señora Elena G. de White dio a sus fideicomisarios, cuando les indicó que'' imprimieran compilaciones extraídas de mis manuscritos", porque ellos contienen, prosiguió, "instrucciones que el Señor me ha dado para su pueblo". La referencia de cada pasaje indica el año en que ha sido escrito o publicado por primera vez.

En este folleto hallaremos fervientes llamados a una acción decidida, al mismo tiempo que una solemne advertencia a no actuar con presunción. Deberíamos prestar atención especial a los consejos que se dan a la sección VII, "Guiados por la Providencia Divina", que aparecen en las páginas 24 a 27. La publicación y distribución de este folleto es una respuesta a la firme convicción expresada por los dirigentes de la iglesia, de que ha llegado el tiempo de reiterar el clamor: "salid de las ciudades".

- Los Fideicomisarios de las Publicaciones de Elena G. de White.


Indice

- Prefacio.
1. Exhortación a Abandonar las Ciudades.
2. Evítense los Conflictos Laborales.
3. Una Exhortación a los Padres.
4. El Trabajo en las Zonas Rurales.
5. Preparación para la Crisis que Provocarán las Leyes Dominicales.
6. Las Instituciones como Centros de Colonización.
7. Guiados por la Providencia Divina.
8. Nuestras Instituciones deben Ubicarse Lejos de las Zonas muy Pobladas.
9. Huida Apresurada en el Conflicto Final.


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De la Ciudad al Campo. Por Elena G. de White / Sección 1

Sección 1 / Exhortación a Abandonar las Ciudades

Los peligros de la ciudad

"Pocos comprenden la importancia que tiene el rehuir, hasta donde sea posible, de todas las compañías que no favorecen la vida religiosa, Al elegir su ambiente, pocos son los que dan la primera consideración a la prosperidad espiritual.

"Los padres acuden con sus familias a las ciudades, por que se imaginan que allí es más fácil ganarse la vida que en el campo. Los hijos, no teniendo qué hacer cuando no están en la escuela, se educan en la calle. De las malas compañías adquieren hábitos de vicio y disipación. Los padres ven todo esto, pero la corrección de su error requeriría un sacrificio y permanecen donde están, hasta que Satanás obtiene completo dominio de sus hijos. Mejor es sacrificar cualesquiera consideraciones mundanales, o aún todas ellas, antes que poner en peligro las almas preciosas confiadas a vuestro cuidado. Serán asaltadas por tentaciones, y se les debe enseñar a arrostrarlas; pero es vuestro deber suprimir toda influencia, romper todo hábito, cortar todo vínculo que os impidan realizar la entrega más libre, abierta y cordial de vosotros mismos y vuestras familias a Dios.

"En vez de la ciudad atestada, buscad algún lugar apartado, donde vuestros hijos estén, hasta donde se pueda, protegidos de la tentación, y allí educadlos para ser útiles. El Profeta Ezequiel enumera así las causas que condujeron al pecado y la destrucción de Sodoma: Soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tu vieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso' (Eze. 16:49). Todos los que quieran escapar a la suerte de Sodoma, deben rehuir la conducta que trajo los juicios de Dios sobre aquella ciudad perversa" (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 74; 1882)

La vida en las ciudades no cumple el propósito de Dios

"En el mundo entero, las ciudades se vuelven semilleros del vicio. Por doquiera se ve y se oye el mal. En todas partes se encuentran incentivos a la sensualidad y a la disipación. La marea de la corrupción y del crimen sube de continuo. Cada día se registran actos de violencia: robos, asesinatos, suicidios y crímenes indecibles.

'La vida en las ciudades es falsa y artificial. La intensa pasión por el dinero, el torbellino y el afán de los placeres, la fiebre de ostentación, el lujo y la prodigalidad son otras tantas fuerzas que impiden a la mayoría de la humanidad que cumpla el verdadero fin de la vida. Abren la puerta a una infinidad de males y ejercen sobre la juventud un poder casi irresistible.

"Una de las tentaciones más sutiles y peligrosas que asaltan a los niños y a los jóvenes en las ciudades es el afán de placeres. Muchos son los días de fiesta; los juegos y las carreras de caballos arrastran a miles, y el torbellino de las excitaciones y del placer los distraen de los austeros deberes de la vida. El dinero que debiera ahorrarse para mejores fines se desperdicia en diversiones.

"Debido a la actuación de compañías monopolizadoras y a los resultados de las confederaciones obreras y las huelgas, las condiciones de la vida en las ciudades se hacen cada vez más difíciles. Graves disturbios nos aguardan, y muchas familias se verán en la necesidad de abandonar la ciudad

"El ambiente físico de las ciudades es muchas veces un peligro para la salud La exposición constante al contagio, al aire viciado, el agua impura, el alimento adulterado, las viviendas oscuras, malsanas y atestadas de seres humanos, son algunos de los muchos males con que se tropieza a cada paso.

"No era el propósito de Dios que los hombres vivieran hacinados en las ciudades, confinados promiscuamente en estrechos alojamientos. Al principio Dios puso a nuestros primeros padres entre las bellezas naturales en medio de las cuales quisiera que nos deleitásemos hoy. Cuanto mejor armonicemos con el plan original de Dios, más fácil nos será asegurar la salud del cuerpo, de la mente y del alma" (El Ministerio de Curación, págs. 281,282; 1905)


Una actitud indolente

"Esta madrugada no pude dormir después de las dos. Durante la visión de la noche, me veía a mi misma en una Junta. Rogaba a varias familias que aceptasen las instrucciones establecidas por Dios y saliesen de las ciudades para salvar a sus hijos. Algunas de ellas dejaban pasar el tiempo sin tomar una determinación.

"Los ángeles de la misericordia apresuraron a Lot a su esposa y a sus hijas tomándolos de las manos. Si Lot se hubiera apresurado tal como el Señor lo deseaba, su esposa no se habría convertido en una estatua de sal. Lot adolecía de un marcado V espíritu de dilación. No seamos como él era. La misma voz que amonestó a Lot a que saliese de Sodoma, nos ruega: 'Salid de en medio de ellos, y apartaos... Y no toquéis lo inmundo '(2 Cor. 6:17). Aquellos, que obedezcan esta amonestación encontrarán un refugio. Que cada hombre esté bien despierto y procure salvar su familia. Que se ciña para realizar el trabajo. Dios revelará punto por punto qué debe hacer después.

"Oíd la voz de Dios hablar por medio del apóstol Pablo: "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad' (Fil. 2:12,13). Lot recorrió la llanura de mala gana y con lentitud. Se había asociado durante tanto tiempo con la gente impía, que no logró comprender el peligro que corría hasta que su esposa quedó en la llanura convertida en una estatua de sal" (Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 406,407; 1900).


Las ciudades recibirán los juicios de Dios

“Se acerca el tiempo cuando las grandes ciudades serán visitadas por los juicios de Dios. Antes de mucho, esas ciudades serán sacudidas con violencia Cualesquiera que sean las dimensiones y la solidez de los edificios, cualesquiera que sean las Precauciones tomadas contra el incendio, si el dedo de Dios toca esas casas, en algunos minutos o algunas horas quedarán reducidas a escombros.

“Las impías ciudades de nuestro mundo serán destruidas. Mediante las catástrofes que ocasionan actualmente la ruina de grandes edificios y de barrios enteros, Dios nos muestra lo que acontecerá en toda la tierra" (Joyas de los Testimonios, tomo 3. págs.114,115,; 1902).


Resultados de desoír las advertencias

"Se me pide que declare el mensaje de que las ciudades llenas de trasgresión y pecaminosas en extremo, serán destruidas por terremotos, incendios e inundaciones. Todo el mundo será advertido de que existe un Dios que hará notoria su autoridad como Dios. Sus agentes invisibles causarán destrucción, devastación y muerte. Todas las riquezas acumuladas serán como la nada...

"Acontecerán calamidades, de lo más pavorosas, de lo más inesperadas; y estas destrucciones se seguirán la una a la otra. Si se presta atención a las amonestaciones que Dios ha dado, y si las iglesias se arrepienten y regresan a la lealtad, entonces otras ciudades serán perdonadas por un tiempo. Pero si los hombres que han sido engañados continúan en el mismo camino en el cual han estado andando, sin prestar atención a la Ley de Dios y presentando falsedades ante el pueblo, Dios les permite sufrir calamidades, para que sus sentidos sean despertados...

“El Señor no desechará repentinamente a los transgresores o destruirá a naciones enteras; sino que castigará a ciudades y lugares donde los hombres se han prestado para ser poseídos por los agentes Satánicos. Las ciudades de las naciones serán tratadas estrictamente, y sin embargo, no serán visitadas con la extrema indignación de Dios, porque algunas almas renunciarán a los engaños del enemigo, y se arrepentirán y convertirán mientras que la masa estará atesorando ira para el día de la ira" (El Evangelismo, págs. 24,25; 1906)


Los juicios de Dios son inminentes

"Existen razones por las que ni deberíamos edificar en las ciudades. Sobre ellas pronto caerán los juicios de Dios” (Carta 158; 1902).

"Falta poco para que las grandes ciudades sean barridas, de manera que todos deben ser amonestados acerca de la inminencia de estas calamidades" (El Evangelismo, pág. 26: / 1910).

"¡Oh, si el pueblo de Dios comprendiera la sentencia de destrucción que pende sobre millares de ciudades, entregadas ahora a la idolatría!” (Review and Herald, 10 de septiembre de 1903).

La visión de una gran destrucción

"En la mañana del viernes pasado, justamente antes de despertarse me presentó una escena sumamente impresionante. Tuve la sensación de que despertaba del sueño en un lugar que no era mi casa. Desde las ventanas veía una terrible conflagración grandes bolas de fuego caían sobre las casas, y de ellas salían dardos encendidos que volaban en todas las direcciones. Era imposible apagar los incendios que se producían y muchos lugares estaban siendo destruidos. El terror de la gente era indescriptible" (El Evangelismo, págs. 25,26; 1906).


Dios procura despertar la gente

Estando en Loma Linda, California, el 16 de abril de 1906. pasó delante de mí una de las más asombrosas escenas, en una visión de la noche, yo estaba sobre una altura donde veía las casas sacudirse como el viento sacude los juncos. Los edificios, grandes y pequeños, se derrumbaban. Los sitios de recreo, los teatros, hoteles, y palacios suntuosos eran conmovidos y derribados. Muchas vidas eran destruidas y los lamentos de los heridos y aterrorizados llenaban el espacio.

"Los ángeles destructores, enviados por Dios, estaban obrando. Un simple toque, y los edificios construidos tan sólidamente que los hombres los tenían por resguardos de todo peligro quedaban reducidos a un montón de escombros. Ninguna seguridad había en parte alguna Personalmente, no me sentía en peligro, pero no puedo describir las escenas terribles que se desarrollaron ante mi vista Era como si la paciencia de Dios hubiera agotado y hubiese llegado el día del juicio.

"Entonces el ángel que estaba a mi lado me dijo que muy pocas personas se dan cuenta de la maldad que reina en el mundo hoy, especialmente en las ciudades grandes. Declaró que el Señor ha fijado un tiempo cuando su ira castigará a los transgresores por su persistente menoscabo de su Ley.

"Aunque terrible, la escena que pasó ante mis ojos no me hizo tanta impresión como las instrucciones que recibí en esa ocasión. El ángel que estaba a mi lado declaró que la soberanía de Dios, el carácter Sagrado de su Ley, deben ser manifestados a los que rehúsan obstinadamente obedecer al Rey de Reyes. Los que prefieran quedar infieles habrán de ser heridos por los juicios misericordiosos, a fin de que, si posible fuere, lleguen a percatarse de la culpabilidad de su conducta" (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 329,330; 1909).

El peligro de permanecer innecesariamente en las ciudades

'En armonía con la luz que me fue dada, insto a la gente a salir de los grandes centros poblados. La perversidad de nuestras ciudades aumenta, y cada vez resulta más evidente que los que permanezcan innecesariamente en ellas correrán el peligro de perder sus almas" (Manuscrito 115; 1907)



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De la Ciudad al Campo. Por Elena G. de White / Sección 2

Sección 2 / Evítense los Conflictos Laborales

Procurad la libertad que ofrecen las zonas rurales

“Se aproxima rápidamente el tiempo cuando el poder de las uniones laborales será muy opresivo. Una vez y otra el Señor ha instruido a los miembros de su pueblo a que saquen sus familias de las ciudades y las lleven al campo, donde puedan cultivar sus propias provisiones, porque en el futuro el problema de comprar y de vender será muy serio. Ahora deberíamos prestar atención a la instrucción que se nos ha dado vez tras vez: Salid de las ciudades e id a los distritos rurales, donde las casas no están apiñadas unas al lado de otras, y donde estaréis libres de la interferencia de los enemigos.

Evitad las luchas partidistas

"Los hombres se han unido para oponerse al Señor de los Ejércitos. Estas confederaciones continuarán hasta que Cristo deje su lugar de intersección ante el trono de la misericordia, y se coloque las vestimentas de la venganza. Los instrumentos satánicos están en cada ciudad, ocupados en organizar en partidos a aquellos que se oponen a la Ley de Dios. Santos profesos e incrédulos declarados, toman posiciones en esos partidos. Este no es el momento cuando el pueblo de Dios ha de manifestar debilidad No podemos permitirnos estar desprevenidos ni por un momento" (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 161; 1904).

Futuros problemas gremiales

“Las uniones laborales constituirán una de las agencias que traerán sobre esta tierra un tiempo de angustia como nunca ha habido desde que el mundo fue creado" (Id; pág. 162; 1903)

En conflicto con los gremios de obreros

“La obra del pueblo de Dios consiste en prepararse para los acontecimientos del futuro, los que pronto lo sobrecogerán con fuerza abrumadora. En el mundo se formarán monopolios gigantescos. Los hombres se vincularán en uniones que los envolverán en el redil del enemigo. Unos pocos hombres se unirán para apoderarse de todos los medios que puedan obtenerse en ciertas líneas de negocio. Se formarán gremios de obreros y los que rehúsen unirse a ellos serán hombres marcados' '(Ibíd.).

Preparación para el acontecimiento

"Las uniones laborales y las confederaciones del mundo son una trampa. Hermanos, no participéis en ellas, y manteneos lejos de ellas. No tengáis nada que ver con ellas. A causa de estas uniones y confederaciones, muy pronto será difícil para nuestras instituciones llevar a cabo su obra en las ciudades. Mi advertencia es: Salid de las ciudades. No edifiquéis sanatorios en las ciudades. Educad a los integrantes de nuestro pueblo para que caigan de las ciudades y vayan al campo, donde pueden obtener porciones pequeñas de tierra y construir un hogar para ellos y sus hijos...

“Nuestros restaurantes deben estar en las ciudades, porque de otro modo los obreros que trabajan en ellos no podían alcanzar a la gente y enseñarles los principios que rigen la vida sana. Y por ahora tenemos que utilizar salones de reuniones en las ciudades. Pero dentro de no mucho tiempo habrá tal contienda y confusión en las ciudades, que aquellos que deseen salir de ellas, no podrán nacerlo. Debemos estar preparados para estos acontecimientos. Ésta es la luz que el cielo me ha dado." (Id; pág. 162,163; 1903).

Para mantener nuestra individualidad

"Durante años se me han dado instrucciones especiales según las cuales no debemos centralizar nuestra obra en las ciudades. Los disturbios y la confusión que llenan esas ciudades, las condiciones producidas por las uniones laborales y las huelgas, constituirán un gran estorbo para nuestra obra. Los hombres están buscando poner bajo el control de ciertas uniones a los que trabajan en diferentes oficios. Esto no es el plan de Dios, sino que es el plan de un poder que no deberíamos reconocer de ningún modo. La palabra de Dios se está cumpliendo. Los impíos se están uniendo en atados listos para ser quemados.

"Debemos utilizar ahora todas las facultades que se nos han confiado para dar el último mensaje de amonestación al mundo. En esta hora debemos mantener nuestra individualidad. No hemos de unirnos con sociedades secretas ni con uniones laborales. Debemos permanecer libres en Dios, y volvemos constantemente a Cristo en busca de instrucción. Debemos realizar todos nuestros movimientos con la comprensión de la importancia de la obra que debe cumplirse para Dios' '(Id; pág. J63; 1902).

Desprecio del Decálogo

"Estas uniones constituyen una de las señales de los últimos días. Los hombres están siendo unidos en atados para ser quemados. Puede ser que sean miembros de la iglesia, pero mientras pertenezcan a esas uniones, no pueden guardar los Mandamientos de Dios. Porque pertenecer a esas uniones significa despreciar todo el Decálogo.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo' (Luc. 10:27). Estas palabras resumen todo el deber del hombre. Implican la consagración de todo sen el cuerpo, el alma, y el espiritual servicio de Dios. ¿Cómo pueden los hombres obedecer estas palabras, y al mismo tiempo prometer apoyar aquello que priva a su prójimo de la libertad de acción? ¿Y cómo pueden los hombres obedecer estas palabras, y formar combinaciones que privan a las clases más pobres de las ventajas que les pertenecen con justicia, y les impiden comprar o vender, a no ser bajo ciertas condiciones?" (Id, págs. 163,164; 1903).

Uniones que se han formado o que se formaran

"Los que pretenden ser hijos de Dios en ningún caso deberían unirse a las uniones laborales que se están formando o que se formarán. El Señor lo prohíbe. ¿No pueden ver aquellos que estudian las profecías lo que hay delante de nosotros?" (Id, pág. 164; 1902).



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De la Ciudad al Campo. Por Elena G. de White / Sección 3

Sección 3 / Una Exhortación a los Padres

Alejad a vuestros hijos de los centros de la iniquidad

"No se dejen tentar los padres por ninguna ventaja temporal que los induzca a descuidar la educación de sus hijos. Siempre que sea posible, los padres tienen el deber de establecer su hogar en el campo en bien de sus hijos. Hay que proteger cuidadosamente tanto a los niños como a los jóvenes. Debería mantenérseles alejados de los centros de iniquidad que hay en nuestras ciudades. Permitamos que los rodee la influencia de un verdadero hogar cristiano - un hogar donde mora Cristo'' (Carta 268; 1906).

Antes que sobrevenga el azote

“Antes que el azote venga como avenida de aguas sobre los habitantes de la tierra, el Señor exhorta a todos los que son israelitas de verdad a prepararse para aquel suceso. A los padres hace llegar este grito de alarma: Juntad vuestros hijos en vuestros hogares; separadlos de aquellos que desprecian los mandamientos de Dios, que enseñan y practican lómalo. Salid de las grandes ciudades tan pronto como sea posible. Estableced escuelas de iglesia Dad a vuestros hijos la Palabra de Dios por fundamento de toda su educación" (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 454).

"El Señor me instruyó para que advirtiera a nuestro pueblo que no se congregue en las ciudades para habitaren ellas con sus familias. Se me indicó que diga a los padres y a las madres: Cuidad de mantener a vuestros hijos dentro de los límites de vuestro hogar" (Manuscrito 81; 1900).

Salvación de los hijos versus comodidad y conveniencia

“Los niños no deben estar expuestos por más tiempo a las tentaciones de las ciudades que están maduras para su destrucción. El Señor nos ha amonestados y aconsejado para que saliésemos de las ciudades. Por eso no debemos hacer más inversiones en ellas. Padres y madres, ¿cómo consideráis las almas de vuestros hijos? ¿Estáis preparando a los miembros de vuestras familias para ser trasladados a las cortes celestiales? ¿Los estáis preparando para que sean miembros de la familia real e hijos del Rey celestial? 'Porque, ¿qué aprovechara el hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?' (Mar. 8:36). ¿Qué importancia tienen el ocio, la comodidad y la conveniencia, comparados con el valor de las almas de vuestros hijos?" (Mensajes selectos, tomo 2, pág. 407; 1905).

El carácter cristiano se desarrolla mejor en los lugares apartados

"Ni una familia de cada cien se beneficiara en el aspecto físico mental o espiritual, por residir en la ciudad. Es mucho más fácil obtener fe, esperanza, amor y felicidad en los lugares apartados, en medio de los campos, las montañas y los árboles. Alejad a vuestros hijos de las escenas y los sonidos de la ciudad, del público y estrépito de los tranvías y carros, y su mente se fortalecerá. Descubriréis que es más fácil que la verdad de la palabra de Dios halle morada en sus corazones" (Manuscrito 76; 1905).

"Enviad a los niños a las escuelas ubicadas en la ciudad, donde cada faceta de la tentación está lista para atraerlos y desmoralizarlos, y la tarea de edificar su carácter será diez veces más difícil tanto para los padres como para los hijos" (Fundamentáis of Christian Education, pág. 326; 1894).

El campo es un lugar de refugio

"Los padres deben comprender que la educación de sus hijos constituye una obra importante en la salvación de las almas. El campo ofrece oportunidad para una abundante ejercitación en la práctica de hacer lo que debe ser hecho y que proporcionará salud física mediante el desarrollo de los nervios y los músculos. 'Fuera de las ciudades', es mi mensaje para la educación de nuestros hijos.

"Dios proporcionó a nuestros primeros padres los medios para llevar a cabo una verdadera educación cuando los instruyó para que labrasen la tierra y cuidasen el huerto que constituía su hogar. Después de la entrada del pecado, debido a la desobediencia de los requerimientos del Señor, se acrecentó enormemente el trabajo de cultivar la tierra, porque ésta, a causa de la maldición, produjo espinas y cardos. Pero el trabajo en sí mismo no se dio a causa del pecado. El gran Maestro mismo bendijo el trabajo de cultivar la tierra,

"Satanás tiene el propósito de atraer a las ciudades a los hombres y a las mujeres, y con el fin de lograrlo inventa toda clase de novedades y diversiones, y toda clase de recursos que resultan excitantes. Y las ciudades del mundo están llegando a ser hoy como las ciudades que existían antes del diluvio..." (Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 407,408).

"Deberíamos sentir una preocupación constante al observar el cumplimiento de las palabras de Cristo: 'Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre' (Mat24:37). En los días que precedieron al diluvio, se inventó toda clase de diversiones para llevar a los hombres y mujeres a la despreocupación y al pecado. Hoy, en 1908, Satanás está obrando intensamente, para que prevalezcan las mismas condiciones impías. Y la tierra se está corrompiendo! Los profesos cristianos respetarán muy poco la libertad religiosa, porque muchos no disciernen las cosas espirituales.

“No podemos dejar de ver que el fin del mundo se acerca. Satanás está obrando en la mente de hombres y mujeres, y muchos parecen sentirse invadidos por el deseo de diversión y excitación. Como en los días de Noé, está aumentando la maldad en todas sus formas. El divorcio y el matrimonio están a la orden del día. En un tiempo como el presente, los que procuran guardar los mandamientos de Dios deberían buscar lugares apartados, lejos de las ciudades" (Manuscrito 85; 1908).

No es una gran privación

“¿Quién será el amonestado? Volvemos a decir: 'Fuera de las ciudades'. No consideréis que es una privación el tener que trasladarnos a los cerros y a las montañas, sino buscad un retiro donde podáis estar solos con Dios, para aprender su voluntad y sus caminos...

"Insto a nuestro pueblo a que convierta la búsqueda de la espiritualidad en la obra de su vida. Cristo está a la puerta. Por esto digo a nuestro pueblo: 'No consideréis que es una privación el ser llamados a dejar las ciudades para trasladamos al campo. Allí esperan abundantes bendiciones para los que deseen aprehenderlas. Al contemplar las escenas de la naturaleza, las obras del Creador, y al estudiar la obra de la mano de Dios, seréis transformados imperceptiblemente a la misma imagen” (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 408; 1908).

Cómo obtener los mejores resultados de la vida

“La vivienda costosa, el mobiliario primoroso, el boato, el lujo y la holgura no suministran las condiciones indispensables para una vida feliz y provechosa. Jesús vino a esta tierra para realizar la obra más importante que haya sido jamás efectuada entre los hombres. Vino como embajador de Dios para enseñarnos como vivir para obtener los mejores resultados de la vida. ¿Cuáles fueron las condiciones escogidas por el Padre infinito para su Hijo? Un hogar apartado en los collados de Galilea; una familia mantenida por el trabajo honrado y digno; una vida sencilla; la lucha diaria con las dificultades y penurias; la abnegación, la economía y el servicio paciente y alegre; las horas de estudio junto a su madre, con el rollo abierto de las escrituras: la tranquilidad de la aurora o del crepúsculo en el verdeante valle: las santas actividades de la naturaleza; el estudio de la creación y la providencia, así como la comunión del alma con Dios: Tales fueron las condiciones y oportunidades que hubo en los primeros años de la vida de Jesús" (El Ministerio de Curación, págs. 282. 283; 1905).

La influencia del campo en la vida de los hombres nobles

"Tal fue el caso también para la gran mayoría de los hombres mejores y más nobles de todas las edades. Leed las historias de Abrahán, de Jacob y de José, y de Moisés, de David y de Elíseo. Estudiad la vida de los hombres que en tiempos posteriores desempeñaron cargos de confianza y responsabilidad, de los hombres cuya influencia fue de las más eficaces para le regeneración del mundo.

“¡Cuántos de estos hombres se criaron en humildes hogares del campo! Poco supieron de lujos. No malgastaron su juventud en diversiones. Muchos de ellos tuvieron que luchar con la pobreza y las dificultades. Muy jóvenes aún aprendieron a trabajar, y su vida activa al aire libre dio vigor y elasticidad a todas sus facultades. Obligados a depender de sus propios recursos, aprendieron a luchar con las dificultades y a vencer obstáculos, con lo que adquirieron valor y perseverancia. Aprendieron a tener confianza en sí mismos y dominio propio. Apartados en gran medida de las malas compañías, se contentaban con placeres naturales y buenas compañías. Sus gustos eran sencillos, y templados sus hábitos. Se dejaban dirigir por principios y crecían puros, fuertes y veraces. Al ser llamados a efectuar la obra principal de su vida, pusieron en juego vigor físico y mental, buen ánimo, capacidad para idear y ejecutar planes, firmeza para resistir al mal, y todo esto hizo de ellos verdaderas potencias para el bien en el mundo" (Id; págs. 283, 284; 1905).

Mejor que las riquezas

"'Mejor que cualquier herencia de riquezas que podáis dejar a vuestros hijos será la dádiva de un cuerpo vigoroso, una mente sana y un carácter noble. Quienes comprenden lo que constituye el verdadero éxito de la vida serán sabios a tiempo. Al establecer un hogar recordarán las mejores cosas de la vida.

"En vez de vivir donde sólo puedan verse las obras de los hombres y donde lo que se ve y se oye sugiere a menudo malos pensamientos, donde el alboroto y la confusión producen cansancio e inquietud, id a vivir donde podáis contemplar las obras de Dios. Hallad la paz del espíritu en la belleza, quietud, y solaz de la naturaleza. Descanse vuestra vista en los campos verdes, los árboles y los collados. Mirad hacia arriba, al firmamento azul que el polvo y el humo de las ciudades no obscurecieron, y respirad el aire vigorizador del cielo. Id a donde, lejos de las distracciones y las disipaciones de la vida de la ciudad, podáis dar vuestro compañerismo a vuestros hijos y enseñarles a conocer a Dios por medio de sus obras y prepararlos para una vida de integridad y utilidad" (Id; pág. 284; 1905).

Múltiples beneficios de una vida activa al aire libre

"Sería bueno para ustedes que dejaran a un lado sus preocupaciones y encuentran refugio en el campo, donde las influencias que corrompen la moral de la juventud no son tan fuertes.

“Es verdad que en el campo no estarán totalmente libres de dificultades ni de preocupaciones, pero podrán evitar muchos males y cerrar la puerta aun diluvio de tentaciones que amenazan dominar la mente de sus hijos. Ellos necesitan estar ocupados en diversas actividades. La monotonía de sus hogares los pone inquietos y revoltosos, y han caído en el hábito de juntarse con los muchachos viciosos de la ciudad, recibiendo de este modo la educación de la calle...

"Para ellos sería muy provechoso vivir en el campo; una vida activa y al aire libre les daría salud física y mental. Podrían cultivar una huerta, donde podrían encontrar distracción y ocupación útil. El cultivo de las plantas y flores ayuda a mejorar el gusto y el juicio, al mismo tiempo que el contacto con las cosas útiles y hermosas que Dios ha creado, ejerce una influencia que refina y ennoblece la mente, y la dirige hacia el Hacedor y Señor de todo" (Testimonies, tomo 4. pág. 136; 1876).

No esperéis que un milagro deshaga los resultados de una conducta impropia

"Cada vez que veo flores pienso en el Edén. Constituyen una expresión del amor de Dios hacia nosotros. Así es como Él nos proporciona en este mundo un goce anticipado del Edén. Quiere que nos deleitemos en las cosas hermosas de su creación. y que veamos en ellas una expresión de lo que él hará por nosotros.

"Desea que vivamos con amplitud de espacio. Su pueblo no debe aglomerarse en las ciudades. Él quiere que sus hijos lleven a sus familias fuera de las ciudades a fin de prepararlas mejor para la vida eterna En un poco de tiempo más tendrán que abandonarlas.

"Estas ciudades están llenas de toda clase de impiedad: huelgas, asesinatos y suicidios. Satanás está en ellas y domina a los hombres en su obra destructiva Bajo su influencia matan por el placer de matar, y harán esto cada vez más...

"Si nos colocamos bajo influencias objetables, ¿podemos esperar que Dios realice un milagro para deshacer los resultados de una conducta impropia? Por cierto que no. Salid de las ciudades tan pronto como sea posible, y adquirid una porción de tierra donde vuestros hijos puedan ver crecer las flores y aprender de ellas lecciones de sencillez y pureza" (Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 408,409; 1903).



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