viernes, 6 de julio de 2007

EL LEVIATÁN ADVENTISTA, Edegard Silva Pereira*.

EL LEVIATÁN ADVENTISTA, Edegard Silva Pereira*.

Me resulta interesente compartir el EPILOGO del libro “EL LEVIATÁN ADVENTISTA. Análisis sociológico de la forma de gobierno de la Iglesia Adventista del Séptimo Día”. Escrito EDEGARD SILVA PEREIRA* y traducido del original portugués por Erwin Eulner. Podemos estar o no de acuerdo con sus conclusiones pero creo relevante traerlas a la consideración de todos. MF.


El análisis de la forma de gobierno de la
Iglesia Adventista del Séptimo Día (I.A.S.D). reveló que es una burocracia representativa, una copia del Leviatán — la imagen hobbiana de la máquina estatal que ejerce el poder soberano. Para crear su leviatán, la I.A.S.D. usó el modelo ofrecido por la sociedad norteamericana.

El poder soberano, capaz de coordinar y agregar los miembros en un cuerpo social único, es atribuido a la Asociación General, que lo ejerce a través de una máquina de administración centralizada, jerarquizada y burocratizada.

La I.A.S.D. declara abiertamente que su forma de gobierno es la representativa. Pero, como suelen hacer las sociedades democráticas occidentales, esconde que la función administrativa es burocrática. Y hace esto para no dejar transparecer las contradicciones entre burocracia y representación política, y, principalmente, las discrepancias de estas con las bases cristianas.

Max Weber demostró que la burocracia es un “instrumento de dominación de primer orden”. La naturaleza dictatorial del poder burocrático vacía el sistema representativo de su sentido. Por esto, ninguna forma de gobierno declara abiertamente ser burocrática, aunque lo sea. Estados e iglesias acostumbran ocultar la burocracia atrás de la democracia o de formas tradicionales de gobierno eclesiástico.

El hecho de que la organización adventista es una organización de dominación no puede aparecer, pues sería motivo de escándalo para una comunidad que piensa estar unida por fuerzas espirituales — Jesucristo, su Palabra y la acción del Espíritu Santo.

Encubre el hecho de ser una copia del Leviatán, presentando una versión teista de la organización —cuyo antecendente es la arcaica “doctrina de los dos mundos”— que afirma haber usado el mundo divino como modelo de organización. El examen de esa versión teista reveló que ella está repleta de dislocaciones conceptuales que generan confusiones y equivocaciones.

Para crear su leviatán, la I.A.S.D. substituyó conceptos neotestamentarios por conceptos políticos: substituyó servir por poder, fe por racionalismo, organización evangélica por organización de dominación, instrucciones de Jesús por normas administrativas, la matriz bíblica amor/solidariedad por la matriz orden/obediencia del Estado.

La organización de la I.A.S.D. no responde positivamente a la exigencia de Jesús de que sus seguidores constituyesen una nueva relación social, fundada en el concepto “servir”, resultante de la renuncia del poder en favor del amor (Mat. 5.32-42; Mar. 10.42-45; Juan 13:34-35). Y más, subvierte el concepto “servir”. Es función de la organización servir a los miembros de la Iglesia. Cuando los miembros de la Iglesia existen para servir y sustentar a la organización, como acontece en la I.A.S.D., ella se transforma en un monstruo.

También subvierte la cuestión que Jesús considera primaria y decisiva cuando dice: “Buscad, en primer lugar, el reino de Dios...” (Mat. 6:33). En vez de buscar el reino de Dios, la I.A.S.D. buscó el Leviatán para constituir un reino de autoridades eclesiásticas. La ironía: en vez de ser portavoz de la nueva relación social exigida por Jesús, la organización de la I.A.S.D. se volvió portavoz de las relaciones de poder del Leviatán.

La forma de gobierno de la I.A.S.D. es ambigua y contradictoria. Una cosa es su base en el ideal del cristianismo; otra cosa son la forma y los mecanismos institucionales puestos en acción para alcanzar ese ideal. En realidad, lo que la I.A.S.D. hizo fue erradicar y desvincular la forma y los mecanismos institucionales de sus bases cristianas, vinculándolos a las bases de la civilización occidental, a fin de realizarse de una forma social homogenea con la sociedad ambiente de su origen.

Una cuestión que no fue examinada y dejo para que alguien interesado la estudie, es la contaminación de la I.A.S.D. por la ideología del capitalismo moderno, que seguramente ocurrió al usar la sociedad norteamericana como modelo de organización. El examen de esta cuestión revelará otros aspectos en los cuales la organización adventista subvierte sus bases cristianas. Queriéndolo o no, al usar la sociedad norteamericana como modelo de organización, la I.A.S.D. se transformó en un “instrumento ideológico” del Estado norteamericano.

¿Es posible enfrentar y derrotar el leviatán adventista?

Se trata de una tarea muy difícil. Existen poderosos obstáculos que protegen el monstruo. Voy a mencionar los principales.

Primer obstáculo: la desburocratización es practicamente imposible. La burocracia posee fuertes mecanismos de supervivencia. Veamos lo que Max Weber (págs. 264-265) dice en ese sentido:

“Cuando se establece plenamente, la burocracia está entre las estructuras sociales más difíciles de destruir. La burocracia es el medio de transformar una ‘acción comunal’ en ‘acción social’ racionalmente ordenada. Por lo tanto, como instrumento de ‘socialización’ de las relaciones de poder, la burocracia fue y es un instrumento de poder de primer orden — para quien controla el aparato burocrático.
En igualdad de las demás condiciones, una ‘acción social’ metódicamente ordenada y realizada, es superior a cualquier resistencia de ‘masa’ o aún de ‘acción comunal’. Y, donde la burocratización de la administración fue completamente realizada, una forma de relación de poder se establece de modo prácticamente inabalable”.


Segundo obstáculo: una de las características de los adventistas es subestimar la política. Forman comunidades que carecen de fuerza política. Por eso, generan un vacío político que favorece la dominación de las autoridades eclesiásticas. Porque la mayoría de los pastores, obreros y miembros laicos fueron creados y domesticados por el leviatán adventista, ellos no cuestionan la existencia de ese monstruo. Por otro lado, la participación directa de los laicos en el proceso decisorio es más en las congregaciones locales y termina en las Asociaciones. Y tal participación está reglamentada y es conducida por las autoridades eclesiásticas, lo que evita cualquier desliz de los engranajes de la máquina administrativa. Los otros niveles de administración son el reino de los mandarines, inalcanzable por miembros laicos y pastores distritales.

Tercer obstáculo: la propensión del leviatán adventista es la misma del Estado: atomizar el cuerpo social en individualismo. Y el individuo alienado, aislado es un ser debilitado. La poca o ninguna participación efectiva de las bases en la administración de la I.A.S.D. favorece la continuidad del despotismo administrativo.

Cuarto obstáculo: el “creo en la organización de la I.A.S.D.” del voto bautismal transformó la organización de dominación en artículo de fe. Nada es más temible que eso, porque, si para el Estado la desobediencia a la ley es crimen, para las autoridades eclesiásticas la desobediencia a sus normas es sacrilegio.

Quinto obstáculo: el ufanismo que hace la I.A.S.D. presentarse como siendo la única Iglesia verdadera. (Todas las demás reciben el rótulo de “apostatadas”.) De esto, la mayoría de los miembros concluye que la forma de gobierno de la I.A.S.D. también es “la verdadera” y se eximen de cuestionar el sistema. Pero la verdad es esta: ninguna otra denominación cristiana se apartó tanto de los patrones evangélicos al constituir su forma de gobierno como la I.A.S.D.

Sexto obstáculo: los medios de coerción. Voy a dar un ejemplo notable de los medios de coerción de que disponen las autoridades eclesiásticas: el aislamiento de Elena G. de White en Australia — el lugar más distante, al otro lado del mundo, que la Asociación General encontró en 1891 para mantenerla apartada del principal centro administrativo de la I.A.S.D. y de sus líderes. (Ver C. Mervyn Maxwell, História do Adventismo, 1982, pág. 265 y siguientes).

Los motivos de su aislamiento en Australia fueron estos: 1) ella combatía el exceso de centralización y el “poder regio” (poder despótico) que se arrogaban los dirigentes; y 2) su autoridad carismática constituía la antítesis de la autoridad legal y racional, típica de la burocracia moderna.

Ella no deseaba ir para Australia. Era viuda y con 63 años de edad. Pero fue. No tenía otra salida, pues ella misma había enseñado que Dios expresaba Su voluntad a través de la Asociación General. En 1901, recién llegada de vuelta a los E.U.A., ella tuvo que enfrentar la Asamblea de la Asociación General en Battle Creek. Sus palabras revelan el clima que esperaba encontrar: “Yo no deseaba ir a Battle Creek. Temía que las cargas que yo tendría que soportar me costasen la vida”. (Ver también General Conference Bulletin, 1901, pág. 43). En esa Asamblea, ella defendió “una reorganización” fundada “en un principio diferente” del poder regio — “el amor como el que Jesús nos reveló”.

Desde los comienzos, la I.A.S.D. tuvo la tendencia a desviarse del “orden evangélico” defendido por los pioneros. Declaraciones como las que se encuentran en las páginas 319-327 (versión portuguesa) de Testimonios para Ministros y Obreros Evangélicos, indican que Elena G. de White era contraria a la administración autocrática. Recomienda que las decisiones sean tomadas en “comisiones de consejo”. Defiende la idea de que los dirigentes deberían actuar como “consejeros” y no como “autoridades”.

He aquí un ejemplo de los consejos que daba a los dirigentes:

“En vez de luchar para preparar reglas y reglamentos establecidos, mejor sería que estuvieseis orando y sometiéndo a Cristo vuestra voluntad y vuestros caminos. Él no se agrada cuando hacéis difíciles las cosas que Él hace fáciles. (...) El Señor Jesús ama a Su herencia; y si los hombres no pensasen ser su especial prerrogativa prescribir reglas para sus compañeros de trabajo, sino que apliquen las reglas de Cristo en su vida siguiéndole las lecciones, entonces cada uno será ejemplo, y no juez”. (pág. 192).


Seguir tales consejos significaba y aún significa quebrar la espina dorsal del leviatán que los dirigentes adventistas estaban creando — la elaboración de normas, indispensable para el ejercicio del poder burocrático.

Si ni Elena G. de White estaba exenta de experimentar los medios de coerción del leviatán adventista, imagine el lector lo que puede acontecer con cualquier otra persona que tenga la osadía de desafiar al monstruo... Los obreros saben de lo que son capaces esos medios de coerción.

Séptimo obstáculo: para la elite administrativa dominante de la I.A.S.D., Dios es una abstracción increíble, que funciona como una especie de caución enteramente moral de la subjetividad, sin presencia y sin consistencia de Dios. Ella cree que la esencia del orden es divina y reduce Dios a esa esencia. Da a entender que esa esencia divina se manifiesta de forma concreta en la máquina de administración, y que si ella (la elite dominante) no se importa con la máquina de administración, la obra de Dios no se realizará.

Dios es alejado de la organización adventista de otras maneras. Una de ellas consiste en abusar de la doctrina cristiana. Esta quiere tomar la elite dominante a su servicio. Pero es la elite dominante que toma la doctrina cristiana a su servicio. Esa elite sigue el método de los fariseos: aparentemente cela por la doctrina, pero la manipula en provecho propio con una perspicacia sin límites. Ignora los mandamientos totales de Dios y crea mandamientos menores que presentan aislados aislados, pues los mandamientos totales amenazan gravemente sus intereses egoistas.

En el fondo, la elite dominante no se interesa por Dios, sino por el poder que puede ejercer, por el prestigio que obtienen de los cargos que ocupa. Luego, no existe argumento bíblico o testimonio de Elena G. de White capaz de persuadirla a cambiar sus métodos y su comportamiento administrativo.

Aun cuando ese comportamiento esté lejos de ser general, él descubre una discrepancia entre lo que los dirigentes adventistas son y lo que aparentan ser. De esa forma se engañan a sí mismos y a los otros, pues su voluntad de dominación en nada presenta lo que el Maestro es, y no sirve para que los otros interpreten su situación siempre de nuevo a partir de Jesús, obteniendo también con eso siempre nuevos aspectos de su persona que correspondan a la estructura del reino de Dios.

Ya que el leviatán adventista es practicamente indestructible, ¿qué es posible hacer para reducir su poder sobre los miembros de la I.A.S.D.?

El problema propiamente político de la I.A.S.D. consiste en saber quién la gobierna, cómo son reclutados los que la gobiernan, cómo el poder es ejercido, cuál es la relación entre los que gobiernan y los gobernados. Por lo tanto, lo mínimo que se puede hacer es escoger los jefes menos peores, o el tipo de jefatura que se considera la más coherente posible con la naturaleza de la Iglesia.

Lo que hace el poder del leviatán adventista infinitamente peligroso no es el hecho demandar, controlar, sino el hecho de que puede adueñarse completamente de la I.A.S.D., y privar a sus miembros de cualquier iniciativa, hasta del deseo de tomar una iniciativa. Max Weber (pp. 31-32, 260 y siguientes) percibió que las órdenes y prohibiciones de las organizaciones autoritarias dejan a los individuos, sujetos a ellas, incapaces de autodirección. También percibió la eficiencia grandiosa del hombre libre, creado por las asociaciones voluntarias, en las cuales el individuo tiene que probar su igualdad con los otros, su capacidad de decisión autónoma, su buen sentido y su actitud responsable, en vez de su capacidad para acatar las órdenes de autoridad. Por tanto, los miembros laicos de la I.A.S.D. estarán menos sometidos a la dominación del monstruo si forman asociaciones voluntarias, cuyas actividades se realicen fuera de las instituciones adventistas. Conviene recordar lo siguiente: la Iglesia es, en tesis, una asociación voluntaria, y los seguidores de Cristo deberían ser hombres libres.

La gran ironía constatada en nuestro análisis es: la I.A.S.D., que debería ser un agente de la libertación en Jesucristo, se transformó en una máquina de dominación.

Termino con el consejo siempre oportuno del apóstolo Pablo: “Cristo nos dio libertad para que seamos libres. Por lo tanto, manténganse ustedes firmes en esa libertad y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud” — Gálatas 5:1.


*Edegard Silva Pereira, concluyó la enseñanza secundaria en el Instituto Adventista de Uruguay. Se tituló en Teología en el Colegio Adventista del Plata, Argentina. En 1965 dejó su país, el Uruguay, para ejercer la actividad pastoral en Brasil. Fue pastor en los distritos de Castanhal, PA; Macapá, AP; Presidente Prudente, SP; Freguesía do Ó, Vila Matilde, Casa Verde, Ipiranga y Brooklin Paulista en la ciudad de San Pablo. Hizo un masters en Ciencias de la Religión y en Comunicación Social en la Universidad Metodista de San Pablo. Pocas personas se han dedicado, como él, al estudio de la organización de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Este trabajo es el resultado de más de tres décadas de experiencia, reflexión e investigación.

19 comentarios:

  1. Me alegro por la publicación en este blog de parte de mi trabajo El Leviatán Adventista. Creo que es conveniente colocar un link que remita al trabajo por entero, pues suele haber lectores que quieran acceder al trabajo completo. El link es http://oleviataadventista.blogspot.com
    Alli encontrarán el original en portugués. Saludos cordiales y gracias por la publicación.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hno. Edagar, soy pastor aventista. Quisiera saber si a esta alturas de su vida, ha logrado saber quienes estar detrás de este poder.
      Gracias

      Eliminar
  2. Existe una version editada en formato libro para la argentina en español? o en formato digital? muchas gracias,

    ResponderEliminar
  3. hermano tienes que nacer de nuevo por que cuestiona la estrctura de la iglesia o eres adventista o no eras nada el problema de conocer tanto la mente esta puede ser negativa o positiva y creo que a ud le afecto en lo negativo entreguese de nuevo al señor jesus

    ResponderEliminar
  4. Me parece formidable que una persona que conoce desde dentro a estas sectas tenga el valor de criticar sus prácticas y cuestionar dicha organización. Abajo los dogmas y las religiones que aplastan nuestros pueblos!

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias por explicar así de bien y claro la organización de la iglesia adventista. Yo he sido esposa de pastor adventista 25 años y estoy de acuerdo con muchas cosas que ud comenta.

    ResponderEliminar
  6. VIVIMOS EN UN MUNDO DE LLENO DE PECADO Y FALTO DE AMOR...SOLO DIOS ES PERFECTO Y NOSOTROS SUS HIJOS DEBEMOS DE TRATAR DE GUARDAR SUS MANDAMIENTOS PARA AMARLO Y CONSEGUIR LA PERFECCION...CUESTIONAR LA FORMACION O MANEJO DE LA IGLESIA NO HARA CAMBIAR NADA..Y PREFIERO MANTENER A DIOS COMO MI BANDERA Y OLVIDARME DE LO DEMAS PORQUE LA SALVACION ES INDIVIDUAL Y CADA QUIEN ENTREGARA CUENTA POR SUS ACTOS..NADIE MAS LAS DARA POR TI..

    ResponderEliminar
  7. El mundo no es ni será perfecto nunca,aunque se reestruccturara la I,A.S.D,si ellos realizan mal su trabajo, ellos mismos se engañan, pero Dios no engaña,EL SOLO DEBE SER EN NUESTRAS VIDAS, PARA QUE CREAR MAS DIVISION,ESTE ES UN ARGUNMENTO SATANICO , CUAL ES EL OBJETIVO DEL AUTOR AL HACER ESE ANALISIS, QUIZAS LA POLEMICA,LA VENTA DE SUS LIBROS, NO SE , JESUS ES PUREZA NADIE MAS.

    ResponderEliminar
  8. Edegard, làstima por ti, haber estudiado tanto para ser tan necio. Debes darte cuenta que quien ama a Cristo ama a su iglesia, y la iglesia no es solo la organizaciòn sino los que la integran, Dios te bendiga Edegard y a todos los que te siguen, ciego guia de ciego.Oscar Leguiza Argentina

    ResponderEliminar
  9. En lo expresado por el autor encuentro varios problemas de suma gravedad.
    1- Si la IASD es una burocracia dominante, Dios no está dirigiéndola.
    2- Todo aquel que confía en la iglesia es un crédulo o cómplice de la dominación.
    3- Se equipara al individualismo con la libertad, cuando la iglesia debe funcionar como cuerpo.
    4- Se cita como autoridad final en el asunto a las personas y sus ideas
    5- No proporciona ninguna esperanza para la iglesia, a menos que se destruya TODA su estructura
    6- Si la IASD no es la iglesia verdadera, no cumple ninguna función.
    7- El tema da por sentado que la organización de la iglesia es corrupto desde el principio
    8- La conclusión del artículo le da la victoria a una maquinaria humana de dominación y no a Dios.
    Como adventista que ha participado de la vida de la iglesia desde hace más de 30 años, puedo decir que aunque la iglesia necesita una reforma, no es nada de lo que presenta el autor del artículo.
    He visto líderes consagrados y he visto caer a pastores, los hay buenos y malos; firmemente creo en la organización más que en los resentidos de ella.
    Finalmente, veo que la crítica sin propuestas alternativas tiene más adeptos que la misericordia.
    La IASD es la iglesia verdadera y ha de sobrevivir a pesar de sus malos dirigentes y de sus críticos, porque el Señor ya tiene el hacha puesta a la raíz del árbol.

    ResponderEliminar
  10. Desde que me uní ala Iglesia Adventista , hace ya ms de 40 años, he visto lo mismo , una y otra vez, chismes, luchas por estar en el poder, control de los demás , críticas, ¡Dios,
    será que no tienen trabajo. si se levantaran a trabajar para poder comer, se ocuparan de sus familias, y fueran buenos ciudadanos, vecinos, padres ejemplares hijos obedientes etc. no hablaran tanta porquería y disculpas si ofendo a alguién. Ana María

    ResponderEliminar
  11. Bueno, no es del todo cierto, solo veo en estas ideas una visión personal de la función de la organización de la iglesia ASD. Lo cierto es que pone a reflexionar con seriedad lo mucho que el HOMBRE se ha alejado de Dios, no solo su organización sino individualmente. Lo cierto es que un individuo o una organización cuando se aparta del blanco, de los propositos reales de Dios basados en el amor y el servicio abnegado por otros, se corrompe y pierde de vista los objetivos reales de Dios.Oremos por nuestra iglesia, oremos por sus dirigentes fervientemente, oremos porque los objetivos de Dios se cumplan en su iglesia y ayudemos con todo nuestro corazón para que la unidad de la iglesia sea una realidad.

    ResponderEliminar
  12. Bueno Edegard, tu articulo logro iluminar de manera amplia una serie de dudas que he albergado en silencio en mi corazón por años. Soy pastor adventista, y creo que lo que dices es verdad. La gente que escribe descalificando tu trabajo, no conocen tanto la Iglesia como la llega a conocer uno por dentro. Eso si, coincido en que las ovejas no son el problema, sino el sistema organizacional.

    Bendiciones

    ResponderEliminar
  13. Que interesante, uno incluso saca conclusiones con los comentarios, me explico, primero que nada soy Adventista y feliz de serlo, pero no creo que por serlo tengo que encontrar todo bueno cuando no lo es o todo malo, bien el tema es el siguiente: Quien puede negar lo que salta a la vista, existe lo que se plantea es así, eso no quiere decir que la Iglesia por ello no se a de Dios o guiada por Él, sin duda que lo es pero Dios nos da libertad de actuar, como armonizo esto, fácil ; en el pasado el pueblo de Dios se corrompió hasta los altos estrato de administración y Dios siempre la cuido y siguio siglos con su pueblo hasta que vino Nuestro Salvador Jesús y se termino su tiempo , se termino Israel como nación escogida. Alguien puede desconocer esto que es parte de la Historia y esta documentado. Otra cosa que la Iglesia tenga fallas o pecados no significa que sean responsabilidad de Dios (pues Él esta a la Cabeza), acaso no los hubo cuando el pueblo de Dios estaba con un gobierno teocrático....que mas esperamos ahora?, y por último no tengamos tanto miedo de reconocer cosas, solo que debemos hacerlo como se debe y sin ofensas como lei lamentablemente de algunos que se identifican cono Adventistas, eso no es la idea, aclaro esto por el articulo fue presentado de manera clara y bastante objetiva y eso no quita que este Pueblo sea Pueblo de Dios, pero no caigamos en la arrogancia de que por que eso es así, no haya faltas y bastante graves en la Administración. Eso no es pecado reconocerlo, seria no hacerlo y además cómplice. Que Dios les Bendiga Hermanos Adventistas.
    Arturo Vidal Cid

    ResponderEliminar
  14. ..."En el fondo, la elite dominante no se interesa por Dios, sino por el poder que puede ejercer"...
    Durante mis cuatro años de trabajo en la organizacion pude ver esto con pena, pero lo que mas pena da es la complicidad del silencio de los que estan abajo en la piramide del poder, y tambien da pena como los hermanos enamorados de la organizacion confunden lo que es la iglesia de Dios, el remanente son los fieles los que no doblaron sus rodillar a baal, pero satanas ya triunfo en el pasado haciendo errar a los lideres y que las multitudes los sigan sin pensar,lean sus biblias, si la iasd hubiera sido el antiguo israel, muchos de los que opinaron en esta pag. Dirian: nuestros dirigentes no pueden errar somos el pueblo elegido,Dios los puso como nuestra guia, este Jesus no puede ser el mesias de ser asi ellos lo hubieran aceptado.

    ResponderEliminar
  15. Hace tiempo la Hermana White declaro: la iglecia adventista ya no es la voz se DIOS, estare equivocado? donde esta esto escrito? yo mismo lo voy a buscar, si alguien lo sabe ,por favor hagamelo saber, Esto me interesa ,porque quiero que alguien me explique ,como se puede seguir siendo el pueblo de DIOS siendo desleales ,idolatras y mucho mas , lease leviticos DIOs condiciona las bendiciones ,enterese por usted mismo.

    ResponderEliminar
  16. Eventos de los ultimos dias paginas 49,y 50 para quien guste leer.

    ResponderEliminar
  17. "Durante años he dado mi testimonio para afirmar que cuando alguien se levanta pretendiendo tener gran luz, y no obstante sostiene que debe destruirse lo que el Señor ha estado edificando por medio de sus agentes humanos, el que esto hace está grandemente engañado, y no trabaja en forma paralela con Cristo. Los que aseveran que las iglesias adventistas del séptimo día constituyen Babilonia, o alguna parte de Babilonia, harían mejor en quedar en casa. Deténganse y consideren cuál es el mensaje que debe ser proclamado en este tiempo. En vez de trabajar con los agentes divinos para preparar a un pueblo que esté en pie en el día del Señor, han tomado su posición con aquel que se ha constituido en acusador de los hermanos, que los acusa delante de Dios día y noche. Las agencias satánicas han sido incitadas desde lo bajo, y ellas han 34 inspirado a hombres a unirse en una confederación de mal, para llevar perplejidad, vejamen y gran angustia al pueblo de Dios." (Testimonios para los Ministros Pag 34-35)


    "Habrá mensajes de acusación contra el pueblo de Dios, similares a la obra hecha por Satanás al acusar al pueblo de Dios, y estos mensajes estarán resonando en el mismo tiempo en que Dios esté diciéndole a su pueblo: "Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad los pueblos: mas sobre ti nacerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria" (Testimonios para los ministros Pag 39)


    "Se hallará que los que llevan un mensaje falso no tendrán un alto sentido de honor e integridad. Engañarán al pueblo; mezclarán con su error los Testimonios de la Hna. White, y usarán su nombre para dar influencia a su obra. Seleccionan de los Testimonios los pasajes que ellos piensan poder torcer para sostener sus posiciones, y los colocan en un marco de falsedad, de manera que su error tenga peso y sea aceptado por el pueblo. Presentan erróneamente y aplican mal lo que Dios ha dado a la iglesia para amonestar, aconsejar, reprobar, consolar y animar a los que constituyen el pueblo remanente de Dios. Los que reciban los Testimonios como el mensaje de Dios serán ayudados y bendecidos por eso mismo; pero aquellos que los toman en partes, simplemente para sostener alguna teoría o idea de su propia factura, para defender su conducta errónea, no serán bendecidos y beneficiados por lo que enseñen" (Testimonios para los ministros pag 40)


    "La iglesia de Cristo en la tierra será imperfecta, pero Dios no destruye a su iglesia a causa de su imperfección. Ha habido y habrá personas llenas de celo no de acuerdo a ciencia, que quisieran purificar la iglesia, y desarraigar la cizaña de en medio del trigo. Pero Cristo nos ha dado luz especial sobre cómo tratar con los que yerran, y con aquellos que estando en la iglesia no se han convertido. Ninguna resolución espasmódica, celosa y apresurada ha de ser tomada por los miembros de la iglesia para separar de la misma a aquellos que se piensan defectuosos de carácter. La cizaña aparecerá en medio del trigo; pero haría más daño arrancarla (a menos que sea de la manera señalada por Dios), que dejarla sola" (Testimonios para los ministros pag 43-44)

    DIOS LES BENDIGA...John Rey

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Soy pastor adventista. Con mucha pena debo reconocer que el autor esta en lo cierto. Es tan simple como ver lo que fue la Iglesia organizada por Jesús y en lo que se ha convertido ahora. Dios ayude a la ovejas.

      Eliminar